sábado, 29 de octubre de 2011

Suave

Otro grupo de mi tierra, “Los Suaves”. Buen rock añejo. El grupo que más he visto en directo en mi vida. Sus letras se mueven entre la tristeza y el pesimismo, con dosis de pena y oscuridad. Hoy os voy a dejar dos enlaces de dos de sus temas que a su vez tienen dos versiones. Las que os presento aquí son las versiones acústicas de “Tiempo perdido” y “Parece que aún fue ayer”, con ritmos pausados y estilo Dylan. Como digo, estos mismos temas tienen sus versiones más aceleradas que podréis encontrar en youtube fácilmente.  No supe por cuál inclinarme cuando decidí la entrada de hoy, así que, si alguien decide escucharlas, que saque sus propias conclusiones. Los temas son de hace veinte años, pero si algo tiene el rock es que NUNCA pasa de moda. Y Los Suaves, tampoco.

Tiempo perdido (Los Suaves)

Quiero hablar sinceramente y os voy a contar
así, entre nosotros, esto es confidencial.
Que empecé mejor que acabo, y ahora que llega el final,
las promesas que eran burlas, duelen más con más edad.

Mis cabellos ya son grises, mis pensamientos negros,
mis sueños están gastados casi como mis vaqueros.
Todos me han abandonado, todos menos mis amigos,
cómo me van a dejar si nunca los he tenido.

Me he quedado sin trabajo, me han quitado a mi mujer,
mi amante no me hace caso, todo me sale al revés.
Tengo tan poco dinero, escucha lo que te digo,
que incluso tengo miedo de hurgarme los bolsillos.

Toda la vida aguantando, he mentido y me han mentido.
Unas veces fue muy tarde para hacer lo que he querido,
otras veces muy temprano para lo que quise hacer.
En esta historia, hermano, siempre nos toca perder.

Días que empujan a otros, no hay lunes ni domingos.
Hasta los buenos recuerdos; mentira, no han existido.
Y si confías en el mañana, ya puedes dormir tranquilo,
pues seguro que no será peor lo que te guarda el destino.

Y te hundes en la vida, siempre solo y aburrido,
tropezando cada día, te arrastras por el camino.
Llena de nuevo los vasos, ¿no te parece, mi amigo?
Pues cada uno, a su manera, llora el tiempo perdido



Parece que aún fue ayer (Los Suaves)

Recuerdo que hace tiempo, creo que antes de nacer
cuando las horas perdidas llegaban al amanecer.
No había que cumplir promesas, el cansancio era de placer
las lágrimas eran de risas y parece que aún fue ayer.


En los amigos creía y en palabras de mujer,
en Dios, patrias y banderas y en el diablo también.
En leyes, familia y escuela y, claro, también en el rey,
voy recordando mentiras y parece que aún fue ayer.

Cuantas ilusiones traje a este mundo al revés,
que perdiendo una al día, creo que aún me quedan dos o tres.
Sin fe que triste un final sin fe
cansado ya de perder, pensando lo que la vida pudo haber sido y no fue.
la noche ya se gastó, el sueño empieza a caer,
los recuerdos son cenizas y parece que aún fue ayer.

El día del viento llegó, la esperanza ya se fue,
o nacemos fracasados o se fracasa después.
La vida ya se gastó, el tiempo empieza a caer,
los días están contados, y parece que aún fue ayer.

Cuántas ilusiones traje a este mundo al revés,
que perdiendo una al día, creo que aún me quedan dos o tres.
Sin fe, qué triste un final sin fe,
ya nada se ve como es,
pena le doy a la pena pues penas coleccioné. 

Ahora el reloj se paró, harto ya de correr,
cómo se fueron los años y parece que aún fue ayer,
cómo se gastó la vida y parece que aún fue ayer.
cómo se marchó el tiempo y parece que aún fue ayer.



                                        
                                          

jueves, 27 de octubre de 2011

Etiquetas

Vivimos en un mundo en el que, para que nos distingan de los demás, nos tienen que colgar una etiqueta.  ¿Qué pasa con los bichos raros que no siguen una corriente marcada? ¿Ni una sola?
Sé de casos en los que incluso se conoce a las personas por el coche que conducen (es increíble). En más de una ocasión me han preguntado si conozco a tal persona (pongamos Uxío) y yo decir: "pues no me suena, la verdad". "Sí, hombre, sí, el del Audi XR304" (que supongo que no existe, mi conocimiento sobre coches es que son un tipo de vehículos que te trasladan cuando los llenas de gasolina, y que tienen ruedas y bocina, quiero decir, claxon. Conozco el mío y los Seiscientos, bueno, y alguno más). 
Cuando respondo que no entiendo de coches, no se atreven a ponerme etiqueta, pero les queda un careto extraño de cejas arqueadas. Son incapaces de asimilar que valoro a las personas en una medida distinta al coche que utilizan. Que sí, que cada persona tiene unas características. Que los hay buenos, malos, guapos y feos, introvertidos y extravertidos, sonrientes  y serios, y miles de características más.
Vale.
El sábado caminaba yo montado en mis botas, con mi vaquero, mi  camiseta y mi chupa de cuero. Es mi indumentaria habitual, aunque a veces puedo llevar otras prendas, en función de los sitios a los que acudo, no en función a cómo soy y que al que no le guste que se joda (no, no soy así, si voy a la playa llevo bañador, por ejemplo, y si voy a un sitio al que hay que acudir de ETIQUETA, entonces sí, me pongo de ETIQUETA). Tengo varias chupas de cuero, me gustan, eso es todo. Como me gustan los vaqueros (tejanos) y las camisetas, y aborrezco las camisas.
El caso es que me encontré a un compañero de estudios de hace unos años y así sin más, me  atacó:
-¿Ahora qué eres, motero?
Claro, pensé en contestarle con una frase que me salía directamente del alma.
Pero me corté. Es buen tipo, lo aprecio. Mis palabras ahogadas hicieron tintinear a mi campanilla y sentí un cosquilleo leve. Carraspeé. Simplemente le contesté:
-No soy nada, no me gustan los moteros.
Y cambiamos de tema, manteniendo la típica conversación sin sustancia de dos personas cuyas vidas se desarrollan paralelas y que no se cruzarán más que una vez cada dos años en el mejor de los casos. Odio ese tipo de conversaciones.
Cuando nos alejamos, volví a pensar por enésima vez en la cantidad de ocasiones en las que me pusieron etiquetas. Para algunos soy del Pipí, paro otros de Psoí, para otros del BNGuí, para otros ecologista, para otros animalista, para otros tercermundista y para otros simplemente un imbécil.
¿Y por qué tengo que ser un imbécil? Digooooo… ¿y por qué tengo que ser un motero, un ecologista, un anarquista o un electricista? ¿Acaso porque llevo una chupa de cuero que me gusta?, ¿o porque tengo una Custom?, ¿porque me disgusta que llenen los montes de escombros y electrodomésticos?, ¿porque tengo un cable y un alicate en la mano que acabo de comprar en una ferretería?
Entonces ¿qué pasa si voy sonriente por la calle?, ¿soy feliz?, ¿no tengo problemas?
Cojones, yo soy yo. Es decir: ¡nada!


* Otra cosa es etiquetar a alguien de teleñeco, jeje. Se retrata una situación con una persona que en un momento dado se convierte en personaje, pero no se hace a la persona del personaje, sino al personaje de la persona. ¿Ha quedado claro?


martes, 25 de octubre de 2011

El teleñeco

¡Qué hermosa y cruel es la adolescencia! No tenemos claros los valores que nos han inculcado o esos mismos valores chocan de frente (y por los lados, y por detrás) con los nuevos que adquirimos con los colegas. Valores, todo hay que decirlo, bastante discutibles. Bueno… a todo esto lo voy a confesar: mi adolescencia queda ya muuuuuy atrás. Je, ya lo intuías, ¿verdad?

Y es que en esos años pierde importancia la educación familiar y lo que prima es todo aquello que nos hace disfrutar y gozar. Y de discreción… lo justo.

Así fue que caminábamos mis colegas y yo por la calle. No sé si venían conmigo o iba yo con ellos, pero en todo caso esa circunstancia es secundaria. Cruzamos a la otra acera (no a la de enfrente, que siempre hay malpensados (o bien-pensados), sino  a una perpendicular), y justo delante de nosotros caminaba un grupo de chicas, creo recordar que cinco, en la misma dirección. Todas parecían exquisitas para nuestro gusto adolescente… todas… menos una. La que iba en el medio era bajita y extraña, una especie de masa trapezoidal que tenía una manera de caminar digamos que de escaso garbo.

En mi grupo, como en todos los grupos, cada uno tenía su rol. Uno era el simpaticón, otro el callado, otro el no sé qué y otro el no sé cuánto. Y yo… pues yo era yo. Dejémoslo ahí.

El simpaticón empezó a silbar a las chicas y a escupir hacia dentro besitos con destino vacilón. El resto nos reíamos, mira tú qué tontería.  Unas niñas de nuestra edad, catorce añitos, no estaban ni siquiera formadas, y en aquellos días te decía más una cara bonita que un cuerpo que quiere y no puede. Claro, no eran como las niñas de catorce años de hoy en día o los niños de hoy en día, que no sé si es por los Choco-Krispis o por qué, pero son el doble de grandes que aquéllos.  Pero me estoy yendo por las ramas y no soy un chimpancé. O sí. En aquel momento creo que mi ADN era bastante más coincidente con el de ese primate y hoy en día aún tengo mis dudas.

El caso es que las seguimos durante unos minutos, el simpaticón erre que erre, ellas sabiéndose objetos de deseo y frustrándonos con su pasotismo ambiguo. Y llegó un momento en que “el teleñeco”, la chica del medio, se giró y a grito pelado nos espetó desde detrás de sus gafas de culo de botella y su gesto hostil:

-¿Queréis dejarnos en paz? ¡¡A ver si paráis de tontear con nosotras!!

Creo que primero tragamos saliva, pero las carcajadas que vinieron después se oyeron en toda la calle.

Lo más curioso es que sus propias amigas se descojonaron también de risa. Sabían que a la única chica del grupo a la que no iban destinados esos sonidos y esas palabras era precisamente al teleñeco borde.

Esta anécdota estúpida podría calificarse como cruel, simplemente porque el único baremo posible para nosotros era la atracción física y el vacile. Sin embargo, para que la historia no quede así de injusta o dolorosa, aclararé que aquel patito feo creció y se convirtió en una especie de Susanna Griso que cada vez que la veo me quita el hipo.

¿O mejor dejo la anécdota tal y como sucedió realmente?

¡Je!






domingo, 23 de octubre de 2011

Hoy llueve (domingo, 23-10)

Hoy llueve.
Y no ha parado de llover desde el mediodía. No tendría que extrañarme, vivo en Galicia. Sin embargo, es extraño. Es como una nueva sensación, hace tiempo que no llovía, tanto tiempo, tanto, que entran en mí de nuevo el perfume del mar y de la hierba natural y sedienta como si fuesen entrañables conocidos emigrados, ya de vuelta. Y contemplo como esas gotas, columpiadas por el viento, desnudan velozmente a un castaño de hojas verdes mate y amarillo moribundo, que vigilo desde mi ventana.  No se vaya a escapar.
Hoy llueve.
Se limpian las calles, y me he presentado ante la lluvia sin intermediarios, permitiendo que las gotas traviesas se enreden en las hebras de azabache y trozos de plata, para colarse entre ellas y refrescarme el cráneo. Sensaciones.
Hoy llueve.
Algún imBÉcil se queja.
Hoy llueve.
La sequedad de mi tierra necesita ahogarse para aliviar su respiración en una extraña paradoja.
Hoy llueve.
Los iluminados me han intentado convencer durante años de que a eso se le llama mal tiempo. Que el mal tiempo es el que puebla de verde mi tierra, el que me da de beber, el que me permite lavar mis prendas y mi cuerpo, el que hace crecer los árboles por doquier, el que riega mis cosechas y el que da vida a mis ríos. Al parecer, eso es mal tiempo. Dicen.
Hoy llueve.
A pesar de que poco a poco matamos a mi tierra con las llamas del infierno. A pesar de las cuitas que se traen entre manos los que dicen que los incendios no cambian el clima y los que defienden que sí.
Hoy llueve.
Y  jarrea ajeno a todo.
Hoy llueve.
Las parejas de robots, cabizbajas, acuden con sus hijos a los centros comerciales porque no tienen más imaginación. Se han creído las teorías de los gurús más cómodos: lluvia=mal tiempo. Mal tiempo=centro comercial. Centro comercial=mala vida. Mala vida=llueve.
Hoy llueve.
Y la lluvia no es poesía en mi tierra. Es tristeza. He salido con mi coche a celebrar la lluvia. Miro hacia un lado, una chatarrería sin licencia. Miro al otro lado, un edificio sin terminar desde hace años. Miro a otro lado, las papeleras tiradas, probablemente a patadas.
Hoy llueve.
Rodeo un parque cercano a mi casa, unos tres kilómetros de parque siempre cuidado. No, ya no es un parque cuidado, los columpios de los niños están hechos añicos, los doscientos bancos del parque firmados con spray. Pero qué más da. Hoy llueve y los niños no saldrán a jugar, no se cortarán con los restos de cristales, y sus padres y abuelos no contemplarán la manera en que gratuitamente se ha transformado un parque cuidado en una calle del Bronx.
Hoy llueve.
Alguien ha salido a la calle con un paraguas. El viento lo ha quebrado como quiebra la quietud. Las papeleras yacen destrozadas, vomitados sus desechos. Y ese alguien (de nombre Capullo o Capulla) ha arrojado los restos de ese paraguas a la calzada. Lo sorteo con habilidad, acostumbrado a sortear los paraguas inútiles en los días llorones.
Hoy llueve.
Y en mi coche me acompañan Fuxan os Ventos, Luar na Lubre, Milladoiro y tantos otros entonando las maravillas de mi tierra en pentagrama. Yo busco esas maravillas, y sólo encuentro melodías: redondas, blancas, negras y corcheas. Y fusas, semifusas, difusas y confusas. Y grises en el cielo y en la tierra. Y desorden panorámico.
Hoy llueve.
Son más tristes los edificios sin pintar, los cables que atraviesan el aire entre bloques de cemento, los eucaliptos, los basureros incontrolados y las playas con neumáticos.
Hoy llueve.
Llueve en mi tierra, la más mojada de la península. Llueve sobre mojado mire a donde mire. El cielo solloza de pena. Es tan capaz de vestir la hermosura del paisaje y la piedra vieja, oscureciéndola, como de hacer brillar la fealdad y tristeza de un pueblo. Por eso en mi alma también…
…HOY LLUEVE

viernes, 21 de octubre de 2011

Buscando, buscando (y buscando)...

Hoy es un día especial. Algunos de nosotros sabemos por qué. Buscando por ahí pretendía de alguna manera hacer un homenaje a un día histórico como éste. Y buscando, por ese motivo, me he encontrado a uno de mis grupos de rock favoritos de Euskadi, y he decidido que en vez de lanzar un grito al aire con un fondo de política y resquemor, cambiarlo por un tema menos rockero, menos político y menos penoso. Cambiarlo por otra parte de la vida, de la vida social, apolítica, ésa en la que cada día nos movemos unos y otros.
Por eso, este tema no es político, no es de rock y no reivindica un día. Reivindica cada uno de los días de miles de personas.
Espero que os guste.  Os dejo con Hertzainak.

Aitormena (La confesión)-Hertzainak

Ez dira betiko garai onenak
Azken finean gizaki hutsak gara
Barearen ostean dator ekaitza
Udaberri berririk ez guretzat

Denborak aurrera etengabean
ta orain ezin eutsi izan ginana
rutinaren morroiak bihurtu gara
laztana lehen baino
lehen aska gaitezan.

Ohartu gabe arrunt bilakatuta
Ohartu gabe heldu gara mugara
Mundua jautsi zaigu gainera
maitia lehen baino
lehen aska gaitzetan.

Ez dakigu non dagoen hoberena
Bila dezagun beste lekuetan
Bai, zin dagizut ez dizudala
inoiz gezurrik esan eta
zaude zihur ezin izango
zaitudala ahaztu inoiz
aitortzen dut izan zarela
ene bizitzaren onena
baina orain, maitia lehen baino
lehen aska gaitzetan

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Los mejores momentos no son para siempre
Al fin y al cabo somos simples humanos
tras la calma viene la tempestad.
No habrá nuevas primaveras para nosotros.

El tiempo avanza sin cesar
Y ahora no podemos ser lo que fuimos
Nos hemos vuelto esclavos de la rutina
Cariño, liberémonos cuanto antes

Sin darnos cuenta nos hemos acostumbrado
Sin darnos cuenta hemos llegado al fin
El mundo se nos ha caído encima
Cariño, liberémonos cuanto antes

No sabemos dónde está lo mejor
Busquemos en otros lugares

Si, te juro que nunca te he mentido
Y seguro que no te olvidaré jamás
Confieso que has sido lo mejor de mi vida
Pero ahora, liberémonos cuanto antes.




jueves, 20 de octubre de 2011

Malas noticias

Si hay un programa que no me pierdo NUNCA es el telediario. Me acompaña mientras como, revolviéndome las tripas en alguna ocasión y desinformándome, lo que me demuestra hasta qué punto soy masoquista. Eso sí, estoy al corriente de la actualidad.

Saber de qué pie cojean unos y otros me ayudan a discernir lo que me ofrecen sesgado y hacerme yo a la idea, todavía más sesgada, pero por mí mismo, de cuál es la noticia real. Pero no soporto las escuelas que se han montado sobre todo en los canales privados, donde la misma noticia gira ciento ochenta grados en función de las simpatías políticas del dueño de cada canal que, curiosamente, contrata a los periodistas afectos al régimen correspondiente. Y si no son afectos, enseguida se enamoran de su caudillo, porque repercute en su bolsillo.

Pero si algo tienen en común los telediarios, los informativos, los programas de noticias en general, es su estructura al ofrecer la noticia. Ejemplo:

Titular: Hay movimientos sísmicos en la isla de Hierro.

Noticia: Hay movimientos sísmicos en la isla de Hierro. Los habitantes están asustados ante (……….) Damos paso a nuestro enviado especial.

Enviado especial: Hay movimientos sísmicos en la isla de Hierro. Los habitantes están asustados ante (……….), como bien dicen los lugareños

Lugareño 1: La tierra ha temblado y estamos asustados.

Lugareño 2: Sentí cómo temblaba la tierra y me asusté.

Lugareño 3: De repente todo tembló y me llevé las manos a la cabeza.

Presentador: Como ven, los habitantes de la isla de Hierro están asustados debido a esos movimientos sísmicos que les hemos avanzado en primicia.

Y si no hay otras noticias, ya han rellenado quince minutos diciendo lo mismo desde distintas bocas.
………..

También existe el susto, el mal cuerpo ante una noticia. Es justo lo contrario del caso anterior. Sin anunciar, repetir y requeterrepetir, llega Marzo y sale la imagen de todos los años antes de los comentarios: un hijo de puta canadiense machacando la cabeza de una foca, con el característico “crack” que me transforma el cuerpo. Sin anestesia. O el día de Año Nuevo con un bebé lleno de restos, con el cordón umbilical colgando y el dudoso título del primer español del año. O el torero de turno masacrando a un toro. ¿Qué pasa? ¿Por qué no me decís nada para cambiar de canal, canallas? ¿Ahora no? ¿Y por qué antes sí y ahora no, miserables?
Luego está el jeroglífico muy común ahora entre los majetes de la corbata y las reinas de la mirada seductora. Ejemplo (la misma noticia):

Presentador/a: No se lo podían creer (pienso: ¿el qué?), la tierra temblaba (pienso: ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿por qué?), los vecinos huían atemorizados (pienso en mi vecina, una pobre mujer de ochenta y pico años huyendo despavorida), algunos creyeron que era el fin del mundo (ahora ya no pienso, intento tragar algo que se me ha quedado atascado en el gaznate), (y por fin):  la isla de Hierro ha temblado. (Y sigue toda la parafernalia).

Bien, como ya he dicho en alguna ocasión, lo importante no es la noticia, sino el presentador. Vayamos a la fauna que puebla los informativos y a sus escuelas…

Recuerdo a:

Olga Viza: creó la escuela del chasquido antes de la noticia. Lo importante no era la noticia, no, era ella, que hacia un “ttt” interdental sonoro haciéndose la interesante. Luego ese sonido evolucionó y se convirtió en un fonema que no puedo describir, pero que más o menos sonaba a boca pastosa, seca, con algún atisbo de baba rancia, de pasta que crujía con una simple apertura de labios. Qué decir, comiendo me asqueaba y tuve que cambiar de canal para ver las noticias de una manera más aséptica y saludable. Esta señora tuvo su carisma, aún la imitan otras muchas hoy en día.

Manu Sánchez: Escuela de la falta de signos de puntuación. Ejemplo:
Noticia real: “Objetivo cumplido, y con creces. José Mourinho arengó a su tropa sobre la importancia de superar al Lyon para dejar virtualmente sellado el pase a octavos y luego poder rotar pensando en el Barça, y sus soldados entendieron el mensaje. Dirigidos con maestría por Xabi Alonso, completaron un partido notable ante los galos y demostraron que también pueden disfrutar y golear con el balón en su poder, no solo al contragolpe.”

Noticia de Manu Sánchez: “Ob jetivo cumplidocon… creces. Mouarengóa su… tropa sobre la importancia de         superar al Lyonpara dejar virtualmentesellado… el paseactavosy luego poderrotar pensando en el Barçay sus soldadosen       tendieronalmensajedi… rigidoscon maestría por Xabi Alonsocompletaron. Un partidonotableant   elosgalosy demostraron que tambiénpue. Den disfrutary golear. Con el balónen su poderno soloal contragolpe.”

Hilario Pino: Inventor del lenguaje de gestos, caricaturizaba las noticias con movimientos de cabeza, horizontales y verticales en función del partido político del que hablaba. Arqueo de cejas, reprobaciones gestuales, mímica facial y sonrisas. Uno de los mayores adjetivadores de las noticias.

David Cantero: El bonachón. El amigo de los niños. El improvisador guapete. Mete la pata un mínimo de una vez por minuto. Tan es así, que no hace mucho tiempo mintió descaradamente por no decir que se había equivocado. Fue algo parecido a esto: “Borrasca por el NorOeste, digo, por el NorEste, bueno, por el NorOeste también…” Y era falso, por el NorOeste hacía un sol de carallo. Pero lo importante era él, no la noticia.

Matías Prats: No ha logrado crear escuela, porque sus chistes sólo pueden salir de él, pero para mí sin duda es uno de los mejores.  Chistes tipo: “Hospital agota las existencias de anestesia. Se acabó lo que sedaba” ---extraído de internet, no sé si es real, pero encaja con Matías.

………….

En el canal público ya existen unas normas de estilo. Un robot expresa la noticia sin que se le mueva un pelo. Lee y a continuación se muestran las imágenes. Los reporteros son profesionales. Para mí son unos buenos informativos con una salvedad: apoyan al gobierno de turno. Aún así y salvo alguna excepción, para mí son los mejores.

………….

Y en los informativos también existe una sección que se llama Deportes. No sé yo a qué le llaman deporte, pero me quieren vender que hablar del Real Madrid y del Barcelona a diario es hablar de deportes. Que si un jugador asiste a entrenar en camión o que a otro le salió un quiste.

Eso sí, tanta bola le han dado a Sara Carbonero con su belleza que se han olvidado de que detrás de ese rostro hay una magnífica profesional. Aunque por desgracia se haya operado las tetas (pero ése es otro tema).

………….

Tema reporteros, enviados especiales, etcétera:

En los canales privados figuran los becarios. Alguna escuela ajena al buen gusto les ha enseñado a mover los brazos de manera grotesca, a tartamudear y a olvidarse de la noticia. Lo más importante es que muevan la mano en vertical, horizontal, diagonal y zig-zag. Yo todavía estoy esperando que me venga alguno de éstos a hacer una pregunta.

…………

Y lo que me saca de quicio es el colegueo que se traen los presentadores entre sí… se ponen a hablar entre ellos, sabiendo los dos la noticia, como si se la estuvieran contando el uno al otro, y con esa cara de estúpida sorpresa que le queda al que escucha. O peor todavía, cuando dan paso a un reportero y el reportero tiene la mala educación de responder con el nombre del presentador. En ese punto cambio de canal, no permito que me hagan ese feo. Ejemplo:

David Cantero: En la isla de Hierro se halla nuestra compañera Carmela Suda. Carmela, cuéntanos…

Carmela Suda: Pues sí, David, como bien has dicho en primicia, la tierra tiembla y los vecinos están asustados (………)

¿David?, ¿cómo que David?, ¿la noticia se la estás contando a David?, ¿y yo soy el cotilla que escucho vuestra conversación? ¡Anda ya! (cambio de canal).

En fin, no me extiendo más, tendría para páginas y páginas. Quizá algún día vuelva con otra entrega.



miércoles, 19 de octubre de 2011

Hay momentos

Existen momentos de confusión, de chispas neuronales, de cortocircuitos, de fuegos artificiales que inundan de color el cerebro y retornan a la oscura sombra de su manto. Pequeños flashes, amalgamas de memorias, de imágenes arrinconadas, de efímeros sueños y de holgadas realidades, de caricias en el alma y puñales que desgarran. Momentos solitarios como un canario manchado en la tenebrosa lobreguez de una mina. Momentos donde nuestro yo se expande desde lo más recóndito de nuestro ser para mostrarnos una capacidad de análisis que calculábamos exánime. Momentos de padecimiento, de juicio, de reo y de verdugo... de reflejo en las mansas aguas del mudo espejo interior. Momentos de dioses y de basura. Instantes inherentes y pudorosos, llenos como la vida y vacíos como el anhelo. Picos y abismos de un carrusel en eterno movimiento. Estalactitas de ánimo que atacan laxitudes, enfermedades, afecciones que provienen de allegados que se alejan, de menoscabos traicioneros, de culpas inconfesables y de cariños que se mudan. Momentos de risas, sollozos, complicidades y espíritus en ruinas. Entrañas despedazadas con un miserable “clic”.
Momentos de paseo, de playa en otoño, de escrutinio de horizonte, de graznido de gaviota. Caminos de tiempo que oscurecen contemplando volcanes de luna llena. Momentos de él y de ella, de sus regalos y de sus traiciones.
NO.
Momentos de nuestro YO. Del ideal y del corrompido, de la grandeza y de la miseria.
Somos trozos de carne con eso que llaman conciencia, alma o persona. Así nos ha tocado vivir.
Pero…
…hay momentos.


martes, 18 de octubre de 2011

Besos mojados

Hay muchos tipos de besos y hay muchos lugares donde regalarlos. En esta entrada sólo me referiré al beso en la boca. No al piquito, no. Más bien al beso pasional, al pulso de lenguas, al recorrido de dentaduras, al tilín de campanillas, a la captación de sabores, a la mezcla de salivas, al encuentro de sensaciones, a la pelea de trozos propios y ajenos…
Hay también muchas maneras de besar, igual que las hay de hacer otras cosas. Muchos de nosotros recordamos a alguien que nos regaló momentos sublimes e inolvidables. Pues bien, yo me acuerdo de los besos de R.
R era una chica no demasiado bonita, digamos que del montón. Habíamos estudiado juntos, perdón, ella estudiaba, yo no, pero el caso es que compartíamos clases y maestros. Teníamos buen rollo, simplemente. Nunca se separaba de sus dos amigas del alma, y nunca me atrajo como mujer. ¿He dicho nunca? Hubo un antes y un después que marcó mi vida y creó una medida de todos los puntos habidos y por haber: la medida del beso. De momento nadie la ha superado.
Pasaron los años, no demasiados, y me pasó algo curioso. Resulta que lo que no me había comido en el instituto me lo empecé a comer un poco más tarde con algunas compañeras de clase. Y coincidí en una discoteca (aclaro, de rock) con R. Charlamos un rato, muy amigablemente y ella cada vez que me decía algo se acercaba, pero no a mis oídos, sino a mi boca. Y no miraba a mis ojos, miraba a mis labios.  Claro, uno no es imbécil, quiero decir, no es tan imbécil como cree que es. Llamé a mis instintos y acudieron todos juntos empujando a mi cabeza hacia delante. Y, sin yo percatarme, le propiné un beso suave. Ella me separó, relajada, y me dijo claramente:
-Si nos liamos, sólo de rollo, ¿eh? – ahora sonrío. Es que en esos antes también existía la opción “salir en serio”.
También le sonreí a ella y asentí.
Fue afirmar con el cráneo y me agarró con su brazo por el cuello y se recostó un poco. Me llevó hacia ella con una pasión que dolía y ese dolor se convirtió en placer. Qué ganas le ponía, me comía enterito, me mordía, me chupaba, quería extraer todo de mí, no era amor, claro, pero, concentrada, cerraba los ojos (ella, yo los debía tener como platos). Hurgaba y hurgaba y R, la chica inocentona del instituto llenó mi bolsillo derecho de una manera que casi explota. Las llaves se me clavaban en un miniyó más adulto que nunca, pero el menda estaba concentrado en aquel regalo de los dioses. Cuando parábamos para respirar, era sacar la cabeza de las profundidades y su abrazo me volvía a sumergir, pleno pulmón, vaya. Creo que fue el beso más largo de mi vida, debió durar unas dos horas y media. No se me escapó la mano a ningún sitio de su anatomía, concentrado como estaba en cada milésima de segundo en que notaba aquella lengua húmeda, traviesa y fuerte. Por momentos R se sentaba en mis piernas y de vez en cuando cambiaba de posición. Las putas llaves, que casi me hacían sangrar, pensaba yo, pero enseguida dejaba de pensar en ellas. R volvía a subir de nuevo sobre todo aquel amasijo. Jodó. Y al ataque de nuevo.
¡Y qué bien olía R! No lo achacaba a su perfume, lo achacaba a su piel.
Conclusión: jamás olvidaré esos besos encadenados que marcaron mi vida.
A la semana siguiente dejé las llaves en la chupa, regresé a la discoteca de la semana anterior y la busqué con la mirada. Allí estaba, regalándole placer a otro. Envidia cochina. Muy cochina.
Como dije antes, nadie logró superar aquel beso nunca más. A veces me encuentro a R por la calle, no ha cambiado mucho desde aquel entonces y me doy cuenta de que realmente nunca me gustó. Una chica muy maja, simpática, sonriente y ya... Y siempre que la veo me acuerdo de aquel beso en los capítulos más excitantes de mi vida.
A lo largo de mi vida hubo más besos, normal. Besos apasionados, besos guarretes, besos mojados, besos secos, tenis de chicle... Pero ninguno superó el de R. Ni de lejos. 
También recuerdo otro tipo de besos que me hicieron renunciar a alguna mujer. Pero de ésos ya hablaré en otra ocasión.



domingo, 16 de octubre de 2011

Españoles en el mundo

El televisor es un aparato normalmente rectangular que recibe imágenes que se trasladan través de las ondas hasta nuestro receptor, eso no se nos escapa a ninguno. Esas imágenes bien pueden ser en directo o bien en diferido. Muchos programas están montados, enlatados en cajas amontonadas en estanterías, manipulados, troceados, “copiados-pegados” y teledirigidos desde el poder. O no.
Yo no veo demasiado la televisión, pero zapeando, como decimos que hacemos todos, acabo conociendo la casi totalidad de los programas o series, y, cómo no, siempre me quedo con los documentales de la dos (como hacemos todos).
Algunos de los programas no me duran ni dos minutos. No soporto la gilipollez. Y menos aún sabiendo que sus presentadores intentan vender un producto gilipollas que ellos mismos saben que es gilipollas. Pero estos programas encajan con el presentador, y por eso es contratado un auténtico gilipollas por la productora de turno y alcanza un gran éxito sabiendo, cómo no, que hay millones de gilipollas como clientes potenciales.
Entre los innumerables programas que no soporto hay uno que se llama “Españoles en el mundo” (en este punto aclaro que la presentadora no me parece gilipollas). Al parecer tiene un gran éxito, porque de otra manera no existirían sucursales como “madrileños en el mundo”, “gallegos en el mundo”, “aragoneses en el mundo” o “calagurritanos en el mundo”. No sé cuál ha sido el primero de ellos, pero está claro que todos ellos han tenido una audiencia espectacular. Y si no la han tenido, entonces me estoy equivocando. Me da igual.
¿Y de qué se trata este programa? Pues básicamente conoces algunos países a través de los ojos de gente muy feliz, adinerada, marchosa, sonriente, con un alto nivel de vida, y cuyo principal problema es echar de menos el jamón serrano y la tortilla de patatas. Y ya está. Entonces, ¿qué cambia entre programa y programa? Que ves sitios distintos… por lo demás, son muy felices y echan de menos el jamón serrano y la tortilla de patatas. Y la gente que nos muestra los países donde viven… ¿no tienen problemas? No, ni uno. Bueno, uno. Perdón, dos. El primero es que echan de menos el jamón serrano. El segundo es que echan de menos la tortilla de patatas. Vale, entiendo, pero por lo menos se conocen sitios. Pues sí, se conocen sitios, bueno, se conocen sitios principalmente a los que acude gente adinerada que echa de menos el jamón serrano y la tortilla de patatas. Bueno, ya, no seas pesado. Ah, vale, pues no te explico de qué va el programa, aunque creo que he terminado. Va, dime un poquito más. Pues… te lo venden muy natural, de repente se encuentran a alguien por casualidad y debe tener cara de echar de menos algo (luego sabemos que no es a su madre, sino al jamón y a la tortilla de patatas). Es como un imán, la presentadora se acerca a él. Es moreno, no demasiado alto, tipo burgués y un pelín refinado, lleva un polo o camisa y contempla el mar desde un mirador, o se encuentra en la soleada terraza de una cafetería. A su lado se halla un ciudadano nativo del lugar, principalmente su consorte. Él se percata de que se acercan dos personas, una con un micro y la otra con una cámara (a veces se nota que antes ha estado hablando con ellos previamente, otras, no). Sonríe y saluda. La reportera se presenta y se hacen amigos. Entonces nos ofrecen unas pinceladas a grandes rasgos del club de golf a donde acude, las saunas naturales que visita, las terrazas y piscinas de los alrededores, los lugares de moda y de marcha donde quizá a ti no te dejarían entrar.  Vale, a ti sí. A mí no.
Normalmente suelen llevar a la presentadora a cenar o tomar una copa al restaurante de otro español en el mundo que echa de menos el jamón serrano y la tortilla de patatas, y, hablando de patatas, le pasan a él la patata caliente. Y volvemos a empezar, hace como que no conoce a la presentadora pero el mismo día la acaba llevando a su casa (qué suerte tienen algunos, porque ELLA VA SIEMPRE). Tras las escenas en off que nunca podremos ver, se llevan a la presentadora a cenar a un sitio típico del país, donde quedan con otros “españoles en el mundo” que echan de menos el jamón serrano y la tortilla de patatas. Y volvemos a empezar. ¿Os aburrís con toda la chapa? Je, eso significa que comenzáis a comprenderme.
Ya puedes estar en Iraq, Somalia o Tanzania, que te encontrarás a un español sonriente, feliz, y con ganas de mostrarnos su ajetreada vida de ocios y negocios.
La cagada más grande del programa viene cuando finaliza. Te llaman idiota a la cara. Tú has estado comiéndote todo el pastel, viviendo la vida de otras personas felices (aunque carezcan de la cena que tienes delante, que consta de… bueno, me lo callo, va, qué carallo, que consta de jamón serrano al lado de una buena tortilla de patatas y cebolla), y soñando con que de mayor quieres ser como ellos (yo no), y resulta que hay TOMAS FALSAS. ¡Que las risas, los comentarios, las bromas rápidas y los diálogos estaban perfectamente “guionizados”! ¡Y tienen que repetir la misma broma varias veces! Jajajaja. Y entonces piensas: ¿serán felices?, ¿vivirán cada día como lo que nos muestran?, ¿tendrán dinero o sólo postureo? Y lo más importante… ¿CENARÁN TORTILLA CON JAMÓN SERRANO CADA DÍA?


sábado, 15 de octubre de 2011

Es Asfalto

Asfalto es un grupo madrileño nacido en la década de los setenta. Musicalmente no me parecen brillantes, pero sus letras me trasladan a una época poco conocida para mí, yo era un ser en vías de desarrollo en aquel entonces, y todavía no había llegado ni a las espinillas.
Vivieron de lleno los cambios de la transición, y algunas de sus letras son muy significativas por ejemplo ésta. Su rock también era de transición, oscuro, llano, sin estridencias.
“En nombre de la moral” es un grito ante la injusticia y el tiempo perdido. Demasiada política, demasiada religión, demasiadas normas, demasiados moldes…
Varias generaciones lo pasaron realmente mal, faltos de la libertad más inherente al ser humano, como la sexual. Pero no nos quedemos solamente con el sexo, hablemos de imposibilidad, frustración e impotencia. De ser observados, de verse obligados a “travesuras” escondidas, de gris de nube, cemento y uniforme.
Os dejo la canción, no esperéis una obra de arte, sólo un impacto si la entendéis en su época y en su contexto, si llegáis al fondo de la frustración. Muchos de nosotros podremos entender a nuestros padres.  
Una última reflexión, una obviedad: los extremos siempre se acaban tocando.


                                                      En nombre de la moral (Asfalto)

A veces pienso qué estuve haciendo tanto tiempo sentado entre papeles, rodeado de gris.
Esperando ese momento que no viene nunca a tiempo, y siempre nada como único fin…
Con la mirada fija en la secretarias. Con una obsesión que va mucho más allá de lo sexual
¡Todos los días!
Nos tocó vivir un tiempo en que todo era pecado, ¡qué tontería!
Y como única salida construir tu fantasía, como siempre en el lavabo, imaginando que unos brazos te rodeaban mientras tú te dejabas llevar y nada tenía que ver con la realidad
Qué de cosas nos robaron  sin poder hacer nada por defender lo que sólo era nuestro
Cuántos bellos momentos debieron acabar como era natural: en la cama
Maldita tijera que en nombre de la moral nos hiciste tanto daño
Y te estuvimos soportando hasta el final
¡Hasta el final!



jueves, 13 de octubre de 2011

Manda carallo

No sé si os habéis preguntado alguna vez por las personas que hay detrás de un micrófono doblando a nuestros actores favoritos. Yo sí. Es una patada al alma saber que detrás de un impresionante Clint Eastwood de voz rasgada hay un orondo Constantino Romero (un gran profesional, dicen, yo no lo sé, no conozco ese mundillo). Pero se trata simplemente de voces.
Estoy seguro de que las películas dobladas pierden un montón de calidad respecto a las originales, sin embargo, he visto una de mis películas favoritas (La naranja mecánica) en versión original y, sinceramente, me quedo con la versión de Álex doblada en España. Es un verdadero hijo de la grandísima puta.
Luego están las maneras de doblar películas...
Os voy a dar un truco para saber si las películas se doblan en Cataluña o tienen dobladores catalanes.  Cuando escuchéis a un actor o actriz de doblaje que se dirige a otro que se llama John, si la película está doblada en cualquier sitio de España, el doblador le llamará “Llon”, pero si se dobla en Cataluña o el actor de doblaje es catalán, entonces le llamará “Shon”, igual que llaman a Jordi “Shordi” y no “Llordi”. No sé si es más correcto utilizar "sh" o "ll", pero esto es meramente anecdótico, utilizan la fonética que han mamado. Eso sí, probablemente no dejen a un actor de doblaje andaluz decir “difísi” en vez de difícil. Pero vale, yo no sé quién dirige esos estudios y lo que está claro es que alguien aprueba el doblaje.
Lo que me jode, y eso me jode bastante, es que utilicen expresiones propias de su zona, y es que, antes de doblar las películas las tienen que traducir. Y se ve que tampoco cuidan mucho sus libros de estilo ni los detallitos. En algunas películas me he tenido que topar con expresiones que me sacan totalmente del desarrollo del propio film. Es el caso de “es de coña”. En mi tierra, al menos, nunca se ha utilizado esa expresión en los contextos que utilizan los dobladores catalanes. Aquí, cuando se dice que algo es de coña, se refiere a que es de broma. Sin embargo, en Cataluña (o Catalunya) tienen otra acepción, algo así como “es bueno” o “es muy bueno”. Pero chico, a mí me sacan de la película.
Imaginaos ahora a Clint Eastwood (Constantino Romero) dirigiéndose a un compañero y diciéndole:
-Eh, Shon, vamos a Maiami, que es de coña, manda carallo. Y no e nada difísi, ahí va la hostia pues, pos y qué?
¿No os sacaría de la película? Me he tenido que ir a los extremos, ¡manda carallo!



miércoles, 12 de octubre de 2011

Una de los Cure

La canción de hoy es de uno de mis grupos favoritos, The Cure, la banda británica liderada por Robert Smith. Tengo preferencia por los grupos británicos de los ochenta, aunque, como en este caso, se hayan formado anteriormente. He buscado en Google la traducción a esta canción y no me ha convencido, así que me he puesto a realizar una traducción libre. El vídeo es muy “ochentero”, simple. A mí me gusta. Pero aquí se trata de música. Es de los temas que nunca me cansan.
                                           Just like Heaven (Como el cielo)-The Cure
"Show me how you do that trick
The one that makes me scream" she said
"The one that makes me laugh" she said
And threw her arms around my neck
"Show me how you do it
And I promise you I promise that
I'll run away with you
I'll run away with you"

Spinning on that dizzy edge
I kissed her face and kissed her head
And dreamed of all the different ways I had
To make her glow
"Why are you so far away?" she said
"Why won't you ever know that I'm in love with you
That I'm in love with you"

You
Soft and only
You
Lost and lonely
You
Strange as angels
Dancing in the deepest oceans
Twisting in the water
You're just like a dream

Daylight licked me into shape
I must have been asleep for days
And moving lips to breathe her name
I opened up my eyes
And found myself alone alone
Alone above a raging sea
That stole the only girl I loved
And drowned her deep inside of me

You
Soft and only
You
Lost and lonely
You
Just like heaven
                                      -----------------------------------------------------

Enséñame cómo te lo montas, eres el único que me hace gritar, el único que me hace reír –dijo ella, y posó sus brazos alrededor de mi cuello.
Enséñame cómo lo haces y te prometo que huiré contigo.
Rodando al borde del precipicio besé su rostro y besé su cabeza, y soñé con las diferentes maneras que tenía para hacerla resplandecer.
¿Por qué estás tan lejos?- me preguntó - ¿Por qué nunca te enterarás de que estoy enamorada de ti? Estoy enamorada de ti.
Tú: suave y única, tú: perdida y solitaria, tú: extraña como los ángeles, bailando en los océanos más profundos, danzando en el agua eres como un sueño.
La luz del día me despertó, debo haber estado dormido durante días moviendo los labios susurrando su nombre. Abrí mis ojos y me encontré absolutamente solo, solo sobre el mar embravecido que me robó a la única chica que amé y la ahogó en la mayor de mis profundidades.
Tú: suave y única, tú: perdida y solitaria, tú: como el cielo.








martes, 11 de octubre de 2011

¿Cueces o enriqueces?

Se han puesto de moda, en los últimos diez o quince años, ciertas expresiones que se han generalizado hasta el punto de convertirse en sentencias. A lo largo de la historia, algo parecido ocurrió con frases hechas que se acabaron convirtiendo en refranes de tal manera que, cuando alguna gente no tiene qué contestar o su vocabulario es limitado, se aferra con fuerza a este tipo de expresiones. Bien.

Hoy voy a hablar de la expresión “la mezcla enriquece”, que se viene a referir, más o menos a que lo cosmopolita es positivo (al menos es lo que deduzco yo de esa expresión).

Hace pocos siglos surgió el nacionalismo. Era la idea romántica de la patria llevada al extremo. Fue una corriente que se prolongó durante décadas y siglos en algunos casos. En las sociedades del primer mundo, principalmente las europeas, la población se acomodó en una clase burguesa y acomodada que no se “rebajaba” a realizar los trabajos más duros o que simplemente necesitaba un mayor número de obreros para convertirse en potencias industriales destacadas (Francia, Alemania, Reino Unido…) Entonces se demandó mano de obra de países en peor situación económica y se comenzó a hablar de emigración e inmigración. Algunos de estos países ricos aprovecharon la posibilidad de explotar sus colonias llevando mano de obra barata. Así, poco a poco, los países ricos fueron evolucionando sin perder su identidad y sus costumbres, y por ende, su cultura.

Pero… surgió un problema. Un gran problema. Los europeos, tan cómodos como estaban, se olvidaron de tener hijos y vieron peligrar sus futuras pensiones. ¿Y qué hicieron entonces? Comenzaron a absorber a gentes de otras latitudes, de otros colores y de otras costumbres, sin medida. Pretendían atajar el problema YA. Y para llevar a cabo el atajo cambiaron sus expresiones y su enfoque clasista con el fin de que el impacto fuera menor entre la población. Los negritos, paganitos, chinitos y moritos, pasaron a llamarse subsaharianos, musulmanes, orientales y magrebíes. Y aquéllos a los que se llamaba despectivamente sudacas pasaron a llamarse latinos. Y se lanzaron consignas como por ejemplo “la mezcla enriquece”, que tuvieron un gran calado entre distintos grupos de la sociedad que la expandieron con éxito.

Pero centrémonos en la expresión…

La mezcla enriquece, la mezcla enriquece… no lo acabo de entender.

Por lo que conozco de las ciudades más cosmopolitas, como París y Nueva York (ahora hay mucha inmigración en Madrid y Barcelona, pero no se ha asentado, faltan unos años), los barrios y guettos se dividen por nacionalidades. En Nueva York se halla la zona italiana, el barrio negro, el barrio chino, el barrio judío, la zona hispana, etcétera. En París y Londres pasa algo parecido. Y los habitantes de los distintos barrios sólo se juntan en el centro de la ciudad, donde trabajan unos como directivos, otros como mimos, otros como personal de limpieza y otros como policías. ¿Existe la mezcla? Sí, en un porcentaje escasísimo de la población. Los blancos andan con blancos, los negros con negros, los hispanos con hispanos y los chinos con chinos. La mezcla REAL no existe, como no existe la mezcla REAL de clases sociales en cualquier ciudad del mundo.

Pero vamos más allá… no sólo no existe una mezcla real, sino que esa mezcla que no existe, al parecer enriquece. Y me pregunto: ¿qué enriquece? Ojo, no lo niego, sólo me lo pregunto, quiero saberlo. Quiero que alguien que utiliza esa expresión me la llene, simplemente para entenderla.

Hoy en día en cualquier parte del mundo hay un establecimiento de Zara, McDonalds, los mismos hoteles, las mismas tiendas, las mismas marcas, los mismos tipos de personas y las mismas expresiones que nos marcan desde Hollywood. Hasta tenemos Halloween y dentro de unos años llegará (tiempo al tiempo) el día de acción de gracias. No nos olvidemos que ya ha llegado a Spain la Oktoberfest.

Si eso es enriquecer, venga, va, unas calabazas sonrientes, unas cervezas alemanas, un kebab, un rollito de primavera y una samba. Qué guachi-guachi, soy más rico.

Somos ricos, (al parecer nos han enriquecido) pero ¿somos nuestros?