sábado, 21 de enero de 2012

Pío pío

Callaba asustado mientras ellos lo contemplaban sonriendo y trinando en coloquio a su alrededor, acercando sus enormes cabezas con ojos de colores. Eso sucedió al principio, cuando entró en prisión. Poco a poco las visitas se espaciaban más y más.

Se olvidaban algunos días de darle de comer, y él volvía a repasar sus cáscaras. ¿Él o ella? Sus captores no lo sabían, le habían puesto el nombre de Paulo. Pero tendría que ser Paula. Daba igual, no respondía, sólo se tensaba y perfilaba su figura, cambiando de bola de plumas a pájaro en un segundo.

A veces soñaba con paraísos extraños y coloridos donde se posaba en alguna rama minúscula y extendía sus alas para huir de algún depredador, reuniéndose posteriormente con su familia. Pero ¿qué eran en realidad las alas? ¿Acaso esa especie de brazos que no podía extender completamente?

En ocasiones el agua tenía un extraño sabor, después de varios días sin cambiarla. Pero para Paulo, para Paula, no existían en realidad los días; sólo la luz y la oscuridad en momentos eternos que se sucedían sin fin.

Un día, alguno de esos seres de cabezas inmensas colgó su prisión al aire. Y en su ser se entremezclaron sentimientos, quizá algunos recuerdos que le oprimían el corazón, y una nueva sensación al calor agradecido que ofrecía una luz brillante en el cielo.

Pasaron las fechas y el aire poco a poco se fue enfriando con el paso de las estaciones. El sol desapareció y su cuerpo comenzó a temblar. Así día tras día, tras día, tras día. Y pasaba grandes períodos tiritando estremecida a lo largo de dos estaciones de tortura que no tenían fin, pero paradójicamente concluían.

Un día, un ser de cabeza grande, desconocido por su voz, colocó entre los barrotes un trozo de manzana, uno de lechuga y un azucarillo. En ese momento fue feliz. No todo eran semillas, agua y columpio, por primera vez en su vida en cautiverio. Pero la felicidad sólo duró hasta que llegó, una vez más, la oscuridad. Alguien con olor a alcohol golpeó su celda y él, ella en este caso, Paula, la amarilla, perdió varias plumas. Esto sucedía cada cierto tiempo.

Pero el tiempo, ¿qué era el tiempo? Era aquello que discurría entre luz y oscuridad, alpiste y agua, columpio y barrotes. Y calor y frío. Y humedad.

Y ganas, muchas ganas.

Ganas de vivir. Ganas de morir. Paula no lo sabía, no era dueña de su ser. A veces volaba… en su imaginación. ¿Eso era vida? Y la muerte no podía ser peor que su miseria.

Un día, sin saber por qué, comenzó a gritar, y desde entonces no paró de hacerlo cada día a pleno pulmón. Era sentir las siluetas de esos seres de cabezas monstruosas y, creyéndose arropada por sus barrotes, se desgañitaba:

¡HIJOS DE PUTA!

¡CABRONES!

¡MISERABLES!

¡SACADME DE AQUÍ!

Paula no lo sabía, pero ellos sonreían y trinaban:


-¡Mira cómo canta Paulo!, ¡no nos engañaron en la tienda! 





viernes, 6 de enero de 2012

80-4

Burning

Gran banda madrileña liderada por Pepe Risi, cuyo cantante en este vídeo todavía era Toño Martín, que abandonó el grupo en 1983. Loquillo en el tema “Madrid” decía: “Dile a Pepe Risi que ya puede sonreír, él mato el silencio en las calles de Madrid”. Y es que el rock de los Burning fue comparado con los mismísimos Rolling Stones (en este punto me separo de tal apreciación). La discografía de este grupo fue amplísima, y nos deja, aparte de los temas más conocidos “Mueve tus caderas”, “Esto es un atraco”, “Es especial”, “No es extraño que tú estés loca por mí”, un enorme repertorio a lo largo de su larga existencia.



Radio Futura

Otro de los grupos fetiche de la década de los ochenta, poco a poco fue cambiando de estilo a lo largo de su trayectoria, creando uno propio que enseguida se identificaba. Santiago Auserón, su hermano Luis, y Enrique Sierra, junto a los baterías que iban apareciendo y desapareciendo del grupo, conformaron una banda que simboliza el espíritu de aquellos años de cambios. El vídeo que cuelgo es de la canción “Enamorado de la moda juvenil”, que tantas horas y horas de radio ocupó. Todavía tocaban Herminio Molero el sintetizador (lo podemos ver en el vídeo con un ataque de ilusión desenfrenada), y Javier Pérez, y ambos desentonaban respecto al resto del grupo. He dudado entre colgar este tema o “Dance usted”,  “Divina” y “La estatua del jardín botánico”



Polanski y el Ardor

Los grupos musicales empezaron a surgir por todos los rincones del país, pero sobre todo en Madrid. Polanski y el Ardor fue un grupo fugaz, más oscuro que los anteriores, y que destacó, sobre todo, con el tema que cuelgo aquí “Ataque preventivo de la URSS” y con otro tema, que en algunas recopilaciones llamaron “Negra” y en otras “Y no usa laca”. Su ritmo era un poco más acelerado, y en su momento se llegó a confundir con punk, pero yo no me aventuraría a tanto, las etiquetas todavía no estaban bien utilizadas, digamos que era un rock un poco más agresivo.


miércoles, 4 de enero de 2012

Día de Reyes

No soy monárquico. Tampoco soy republicano. Ni antimonárquico ni anti-republicano. ¡Oh, qué sorpresa! ¿Se puede ser así? Doy fe, se puede.   

La monarquía en otros siglos no dejó de ser en todos los países una forma de poder que masacraba súbditos, creaba guerras y alianzas mediante matrimonios cuando menos curiosos, pactaban con la nobleza y el clero y abultaban impuestos. Estaban dotados de poderes aberrantes, como el derecho de pernada que se concedía a los nobles; y se autoproclamaban dioses. Para mayor desgracia del pueblo, ese poder era hereditario.

Las sociedades modernas, poco a poco han acabado con el sistema monárquico, y las monarquías que todavía sobreviven (en Europa), lo hacen con carácter meramente representativo. Su trabajo es la diplomacia y la representación, mediante firma, en el desarrollo de algunas leyes de la Constitución. Creo que es un trabajo duro. Escuchar el himno miles y miles de veces, someterse a horarios inquebrantables, pronunciar y aguantar discursos, estar de pie, sentados, viajar constantemente, sonreír sin ganas, estrechar manos repugnantes, asistir a toda clase de eventos, etcétera, es, sin duda, un trabajo que yo no sería capaz de desarrollar. Sobre todo por la falta de LIBERTAD.

Hasta ahí, bien.

Pero luego están los gastos REALES que acarrea a un país sostener a una monarquía. Lógicamente, todo lo que rodea a la Familia Real son lujos. Viajes de trabajo de lujo, hoteles de lujo, desayunos, comidas y cenas de lujo, hospitales de lujo, coches oficiales de lujo, y un servicio de escolta y seguridad cuyo coste es muy difícil de calcular para un ciudadano del reino. Además poseen un sueldo elevadísimo por su trabajo y labor representativa; si es normal o no, allá cada uno que opine lo que quiera. Pero es que aún encima no paran de tener hijos y más hijos y más prole y más familia y más escoltas y más lujos y más dinero que sale del contribuyente.

La sociedad española los asume, les sonríe, les aplaude y digamos que ha habido cierto equilibrio en los últimos treinta y seis años, con sus altos y con sus bajos, entre la monarquía y el pueblo. La gran mayoría los acepta, y una minoría creciente los desprecia. Un punto de inflexión en la monarquía moderna fue el 23-F, donde el Rey, representando al pueblo y como símbolo más que como general de las fuerzas armadas, con sus palabras expresó inequívocamente su posición. Pero, igual que un deportista de élite no puede vivir de sus medallas y triunfos toda la vida, y mucho menos cuando el anti-doping da positivo, la monarquía no puede vivir de rentas o de sus buenas acciones pasadas. Pero no se trata del Rey en particular (un personaje que no me cae demasiado bien, debido, entre otras cosas a sus pasiones como cazador de osos), sino de la monarquía en general. Ha llegado el momento de poner los números encima de la mesa y valorar si mantener a la Casa Real es JUSTO o no se ajusta a una realidad que nos ahoga.

A mí que el hijo del Rey se haya casado con una plebeya, que si esa plebeya es más delgada o más gruesa, etcétera, me da lo mismo. Lo que no me da lo mismo es que un príncipe cobrando 146.000 euros al año, es decir (para los viejos) 25 millones de pesetas, tardaría 135 años en pagar su vivienda. A mí lo que no me da igual es que personajes de la Casa Real estén sumergidos en historias fraudulentas, al menos por asomo.

A la monarquía ya le queda poco tiempo, quizá una generación más, y creo que ellos lo saben. De momento tienen a la mayoría de los políticos y miembros de la sociedad chupándoles el culo (así, tal cual). Pero ya hay círculos de la prensa que no se cortan en atacarles y poco a poco están logrando debilitarles.

El tiempo lo dirá.

Yo no.