lunes, 26 de marzo de 2012

De compras con Lili

"Ya tengo mi idea!!! ¿Te vienes de compras conmigo? Bah, venga, que será genial! Y luego, si te has portado bien (y no me has dejado tirada en el primer probador) te invito a una copa de chardonnay :P.
Otro besazo, y gracias por pensar en mí!!!!!"


LILI


Grrr.

El Alfonso de Dios.

Joder, ¿quién me manda a mí meterme en estos fregaos? Eso me pasa por venir a los madriles. Bueno, también me pasa por culpa de mi padre (que en gloria esté), que en su momento me presentó al ilustre detective Alfonso Noséqué. Resulta que me ha dicho que tiene una compañera de trabajo un poco despistada y que le tengo que dar una especie de clases de… ¿qué me ha dicho?, ¿buenos modales?, ¿urbanidad?, ¿investigación? En fin, que me ha presentado a la susodicha, una chica monilla y delgada (sí, sí, así me la ha vendido el cabrón). Lo que no me ha dicho es que se pasaba todo el día pensando en un bolso de 255 euros. ¡Vaya brasa!

Ahí está.  Se llama Lili. Pensé que era rubia pero tiene el pelo más bien oscuro, y lleva falda. Quedan ya poquitas que lleven falda.

- ¡Eh, hola! -,  saludo cordialmente. Parece que le he pegado un susto.

-¡Hola, Sbmeau!, no te había reconocido tan… tan… ¡tan tú!

-¿Tan yo? – Pienso. No sé si eso es bueno o malo, pero el caso es que sonríe.

-¿Qué, empezamos? - ¿Empezamos a qué?, me pregunto. Ah, sí, ya sé, las clases de… - ¡Venga, pongámonos en marcha que tenemos que recorrer el barrio de Salamanca!

-Pero… - balbuceo.

-¡No hay pero que valga! ¿Conoces Zara?

-Sí, claro, pertenece a un tipo que vive en mi tierra… - Me mira de arriba abajo, se le guiña un ojo ausente de voluntad.

-Tu tierra, tu tierra… ¡esto es una ciudad!, - me espeta nerviosa

-Vale, vale…  tranquila. – Esta chica me está sacando de mi personaje. Habitualmente mando yo. Pero todo sea por la memoria de mi padre.

-Bien, pues si conoces Zara, que sepas que allí no vamos, – replica resuelta. Y comienza a caminar a paso rápido casi sin esperarme.

-¿A dónde se supone que vamos? – Interrogo. Me acuerdo de papi y me sereno.

-A Woman on Sports, claro, quiero comprarme un polo para ir al golf. – Arquea las cejas como si yo fuese un Neanderthal. Claro, se ha fijado en mi expresión. – Luego nos pasaremos por Victorio y Lucchino para mirar un traje de novia, después por Amaya Arzuaga a mirar vestiditos y por hoy creo que poquito más; un simple paseo por David Delfin, que le quiero comprar un regalito a JC - ¿JC? ¿Juan Carlos? ¿Jesucristo? - … y finalmente por Eks - ¿Ex? ¿JC es su ex? -¿Por qué me miras con esa cara? – No le debo gustar nada, se le vuelve a guiñar un ojo. El de antes. Yo comienzo a descubrir todo el pastel. El cabrón de Alfonso se ha querido tomar el día libre a mi costa.

Tras un sinfín de tiendas que en principio eran cinco o seis, después de discutir con varios empleados empalagosos que cambian las ces por ges, alguno de los cuales me trata como a un guardaespaldas (con sumo respeto y resto decir más), multiplicamos nuestro paso y divido mi vida en dos. Un antes y un después.

¡Quién me ha visto y quién me ve, la hostia! Sbmeau cargado de bolsas de ropitas y complementos. Sbemau es el mayor de todos los complementos.

Aparece un tipo que me, le (nos) mira mal, torciendo el gesto. Lili le gruñe. Él saluda serio y desde algún rincón de su cara tira para abrir una mueca sonriente. Sólo dice una frase.

-¡Hola, la de las carpetas!

Lili se ruboriza, tensa su rostro y marca las cejas. El mismo ojo se le guiña de nuevo pero de manera convulsiva.

-Grrradiós. – Sus pasos avanzan a mayor velocidad y yo la sigo echando los restos.

La tarde se empieza a esconder y las farolas lo anuncian. Mis piernas –joder, que estoy lesionado –apenas responden.

-Ya hemos llegado a mi despacho – anuncia sonriente y complacida. Puedes dejar las bolsas aquí, que JC me viene a buscar.

Yo pretendo un último estertor. Miro al cielo. Es cierto, Madrid vive bajo una capa marrón.

-He aprendido mucho contigo, gracias, Sbmeau.

Intento una sonrisa de despedida. No me salen las palabras. Saludo con la mano pero se me cae. Lili me mira, sorprendida. Se da la vuelta y llama al ascensor. Es mi última imagen de ella. Y cuando digo última es ÚLTIMA.

Por fin las palabras salen de mi boca. Un montón de gente mira hacia un cuerpo cansado que grita:

-¡ME CAGO EN MI PADRE!


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A PETICIÓN DE LA INTERESADA (y con sumo placer), LA OTRA CARA DE LA MONEDA



—¿Dónde vas? —le pregunto a mi compañero Alfonso, que se está poniendo la chaqueta negra y las gafas de sol—. ¿Tenemos alguna misión? —. La esperanza tiñe mi voz de un intenso color verde.


Alfonso elude contestarme y me dirige una mirada de ésas que sólo concibes en una escultura moderna, con el cuello retorcido en un ángulo de  180 grados y los ojillos surgiendo por encima de sus gafas oscuras.


­            —Me voy contigo —resuelvo en un segundo. Es obvio que se trae algo entre manos y no pienso perdérmelo. 


            —Es un asunto delicado —me confía con tono serio. 


            —De acuerdo, estoy preparada para lo que sea —afirmo con seguridad. Como si me dice que hay que meterse en una jaula llena de leones: o salgo de la oficina o me da un colapso nervioso. ¡Por Dios, que aburrimiento de tarde!


            Alfonso se acerca a mí, se quita las gafas y mira hacia el horizonte (la pared, ya sabes…; no imaginas lo que este hombre ha aprendido de Horatio Caine en lo que a lenguaje corporal se refiere).


            —Se trata de un tipo que viene del norte. Hay que pasar con él toda la tarde y anotar sus movimientos, sus reacciones, sus palabras, absolutamente todo. No puedes quitarle el ojo de encima: puede ser peligroso.


            —No podemos quitarle el ojo, querrás decir —le corrijo, confundida.


            —No, mi querida muchacha, irás tú sola. Yo me quedo aquí, a defender el fuerte —y con un gesto teatral del brazo abarca toda la agencia. 


            —¿Pero qué hago con él? —el plan no me gusta ni un pelo… ¿Y si se trata de alguien peligroso?


            —Eso es lo de menos, enséñale un poco Madrid, llévale a tomar café… Tienes que entretenerlo al menos hasta las ocho. Claro que… —Alfonso me observa dubitativo—, tal vez sea demasiado dada tu falta de experiencia…


            Mi sentimiento de superheroína y chica del siglo XXI perfectamente capaz de cuidar de sí misma sale a relucir: ¡nada es demasiado para mí!


De modo que aquí estoy, en la puerta de la agencia, esperando al tipo éste que no sé ni cómo se llama (mi compañero me lo ha dicho, pero es un nombre francés y los idiomas y yo no terminamos de entendernos).


—¡Eh, hola! —saluda una voz agradable a mi espalda. Doy un respingo, me giro y me topo con un chico de lo más normal: pantalones vaqueros, botas y chupa de cuero. Nada en él es extraño, salvo la forma que tiene de mirar mi falda: ¿no ha visto nunca una en su vida?—. ¿Lili? Soy Sevemol. —Y me extiende la mano, que le estrecho con firmeza; que note que soy una chica fuerte.


¿Seve-qué? ¡Vaya nombre raro!


—Hola, no te había reconocido, tan…, tan… tú —le digo nerviosa. Quería decirle “tan normal” pero igual se ofende: ¿por qué iba a parecerme anormal?


—¿Tan yo? —y me mira divertido. Tiene una sonrisa bonita; parece de fiar.


—Bueno, empecemos. ¿Conoces Zara? —le pregunto. 


¡No, no me critiques! ¿Qué quieres que haga? No se me ocurre otra cosa que llevarle de tiendas: es mi territorio.


Sevemol me dirige una mira curiosa.


—Sí, claro, es de un tipo que vive en mi tierra.


Mmmm…, la conoce… Mejor llevarle a otras tiendas entonces: que se sienta desorientado, ya sabes, fuera de lugar. De ese modo será más sencillo sacarle información (en El Mentalista es práctica habitual) (y creo que también han usado esta técnica en algún capítulo de Mentes Criminales); no puedo olvidar mi misión.


Tres horas después lo he paseado por al menos treinta tiendas (creo que él dejó de contar en la quinta o en la sexta) y hemos conectado: él me habla de su país, de contaminación, de música, de literatura y yo, cuando se calla para respirar, le hablo del Vogue. 


Ya volvemos para la agencia: le he dicho que viene mi novio a buscarme por si tiene alguna intención deshonesta, aunque apostaría mi futuro 2.55 (creo que de eso no le he hablado…) a que no. No soy su tipo (ni él es el mío), pero ha sido interesante su conversación (que he apuntado mentalmente: es imposible tomar notas en mi libreta de lo que me cuenta sin levantar sospechas).


—Hemos llegado a mi despacho —le digo, y cojo las bolsas que me ha llevado—. Muchas gracias, he aprendido mucho contigo —le digo sinceramente: es agradable hablar de cosas que no incluyen el futbol, la Fórmula I o la crisis.


Él intenta una sonrisa de despedida pero no dice nada. Entro en el portal y llamo al ascensor. 
Cuando me giro, un grito ahogado llega hasta mí:


—¡ME CAGO EN MI PADRE!






miércoles, 7 de marzo de 2012

80-6

Zoquillos

Grupo madrileño poco conocido, sólo pudieron grabar un disco. Nancy es su tema más “famoso”. Muchas fueron las bandas que se quedaron en el camino con más pena que gloria, pero no por ello dejan de formar parte de la historia musical de los ochenta.





Leño
Con el grandísimo Rosendo al frente. Grupo de la calle, con un rock para todos los públicos, pero metido en los bolsillos más macarras de la época.





Topo

Rock contra la contaminación.  Mucho me dio que pensar esta canción. Al final, como todo, la mierda siguió impregnándonos en mi tierra con varios petroleros regalándonos olas de plástico. Pero a lo que vamos, a la música. Corresponde a los finales de los años setenta, dentro de la denominación-etiqueta de rock urbano, a la que pertenecían otros grupos como Asfalto, Bloque e incluso Coz.




Seguridad Social

De Seguridad Social, ¿qué decir? Fueron el grupo más camaleónico que he conocido. Comenzaron haciéndole un guiño al punk divertido, pasaron por el rock, el ska, el pop, la rumba y supongo que muchos otros estilos. Su primer gran éxito fue el Comerranas, un ska divertido –como la mayoría-. A lo largo de su trayectoria hay vídeos muy destacables, quizá el mejor vídeo español que he visto sea “María Manuela” -quizá por la mujer diez que lo protagoniza-, aunque cuidaban bastante el contenido de todos. Pues aquí os dejo una canción de los comienzos y el video-clip  “María Manuela”




sábado, 3 de marzo de 2012

Humor negro

Como ya os he comentado en alguna ocasión, mi tiempo para el blog se reduce en ocasiones (lo cual es positivo). Así que sólo puedo rescatar de internet algunas cosillas que en su momento me gustaron o me hicieron reír. Y como me gusta tanto el humor negro, he extraído en esta ocasión un vídeo con el que me he llegado a reír. Es muy probable que ya lo conozcáis, ha dado la vuelta al mundo. Un saludo a todos.







jueves, 1 de marzo de 2012

Las muñecas de juguete

Hasta que algunos capullos le pusieron etiqueta política al punk, este tipo de música era simplemente una protesta contra todo, una caricatura grotesca de la sociedad, un ritmo acelerado que rompía con convencionalismos hasta entonces en auge. Una estética que pretendía llamar la atención, y que estaba completamente fuera de la moda. Como la mayoría de los movimientos, lo más puro y por ende, lo que lo convierte en algo universal son precisamente sus comienzos. En esos comienzos no era extraño ver una cruz gamada sobre una chupa de cuero o una cresta rosa de diez pinchos.

Esos principios evolucionan, se matizan, se perfilan  y muchas veces se transforman en algo que nada tiene que ver con sus inicios.

El punk fue una mezcla de comedia y tragedia. Algunos de sus precursores se lo creyeron de verdad, otros, como Malcolm McLaren montaron un negocio, y otros se lo metieron en su bolsillo político.

Las dos corrientes que puedo diferenciar en el punk peninsular no se separan demasiado de lo acontecido en la cuna del punk (Inglaterra). En un principio grupos como Siniestro Total, Seguridad Social, KGB, Larsen o  La Banda Trapera del Río, se recreaban en sus “alter ego” británicos y hacían canciones divertidas. Luego todo aquello derivó en la política y aparecieron grupos como La Polla Records, Cicatriz, Zer Bizio? y un largo etcétera que llegó prácticamente hasta nuestros días con otros nombres que hacen lo mismo.

Un ejemplo del punk divertido pueden ser los Toy Dolls. Y aquí os dejo uno de sus temas.