miércoles, 28 de noviembre de 2012

Unos pololos de encaje

Hay temas musicales que nunca me han resultado indiferentes. Uno de ellos es "La chica del batzoki" de Doctor Deseo. Este tema ha sido versioneado por otro grupo que me gusta bastante, que es Betagarri, pero me quedo sin duda con la original

Os dejo, a mis diez favoritos, con el vídeo de esta canción, un vídeo casero de los de aquella época, donde se ve claramente la diferencia entre una chica guapa (que no aparece en las imágenes) y una chica atractiva (que sí aparece). 

Siempre he preferido a las segundas si exceptuamos a Francoise Hardy, Audrey Hepburn, Susana Griso o cien o doscientas más.




martes, 27 de noviembre de 2012

Corto y cambio


          Más de dos millones de niños en España se encuentran bajo el umbral de la pobreza. UNICEF advierte de que la infancia se ha convertido en el grupo de edad más afectado por la pobreza en España.

          El cantante español Melendi dona la recaudación de la canción “CUESTIÓN DE PRIORIDADES” a los niños pobres de Somalia.




PD-La expresión correcta es cambio y corto, pero creo que casi siempre pienso al revés…   

martes, 20 de noviembre de 2012

Valiente de los cojones


          Llevó a sus invitados hasta el gran salón de su casa.

          —Y aquí están mis más preciados trofeos —fanfarroneó.

          — ¿Dónde? —preguntó Fátima, forzando el sarcasmo.

          —Ahí los podéis contemplar, colgados y disecados.
          
          A lo largo y ancho de las cuatro paredes, ciervos, lobos, jabalíes, distintas especies de aves, un oso y una alfombra de dudoso gusto con aspecto de tigre abierto en canal y con cabeza incorporada, permanecían con gestos impasibles y miradas muertas de canica. Algún taxidermista se había esmerado aplicándoles aspectos terribles a los más fieros.  
          
          Algunos invitados sacudieron las manos con admiración. Encima de la chimenea, varias espadas y pistolas viejas presidían el enorme salón. Y las fotografías salpicaban paredes y mesas.

          Los invitados estaban impresionados imaginándose a su anfitrión a dos metros de un león y el gatillo a punto.

          Fátima abrió una puerta justo al lado de la chimenea. Se trataba de un pequeño cuarto para guardar objetos. El anfitrión no tuvo tiempo de prohibírselo, pero una vez abierta y encendida la luz, la mujer comenzó el interrogatorio.

          — ¿Qué es esto? —preguntó—. ¿Y esto, y esto…?
       
        —Ejem… —carraspeó el anfitrión—. Esto es un telémetro láser, esto un visor nocturno, esto un traje de camuflaje, esto un silenciador, esto… —se ofuscó—. Herramientas para la caza, en general.

          —Perdona… ¿me estás diciendo que cuando vas de caza llevas todos estos utensilios?

          —Pues… sí, ejem, ejem… sí —el hombre se sentía violento y continuaba carraspeando.

          —O sea, que… tú ves un gran animal y decides ir a por él…

          —Sí, así es, siempre el más grande —volvió a fanfarronear.

        —Bien, digamos que te cargas al jefe de la manada a la que dejas sin protección… ya veo cómo funciona esto —el resto de invitados se quedó callado expectante. Ella continuó—. Y supongo que el telémetro es para calcular la distancia que hay entre tú y el animal para saber si alcanza tu fusil de mira telescópica, ¿verdad? Y si es de noche, el visor hace que tú puedas ver al animal sin que él te vea a ti, ¿a que sí? Y el traje de camuflaje es para pasar lo más desapercibido tanto para los animales como para los guardias del parque, ¿me equivoco? Y el silenciador, para no asustar al resto de animales por si te encuentras con uno más grande que el que has matado, ¿correcto?

     Los invitados miraban a su anfitrión sin ningún tipo de admiración ya. Fátima siguió abochornándolo.

       —Lo que sí veo es que nunca falta una hermosa cámara con un gran objetivo, que supongo que es la que utilizas para hacerte las fotos con los animales indefensos una vez abatidos, ¿no? —Y la mujer desparramó su mirada hasta cada una de las fotos. Un gorila, un búfalo, un… ¿un? Cogió la fotografía entre sus manos y se la enseñó al resto de invitados.

        —Deben de ser los únicos cojones que tienes.

        Se puso el abrigo y salió rauda de aquel cementerio.
         
        Pegó un portazo.




sábado, 17 de noviembre de 2012

Cardio


He perforado mi pecho con incisiones dolorosas de un oxidado puñal.

Y con mi fuerza y mis aullidos.

Y  he respirado al ver cómo escupía  carnes y músculos y sangre, conformando un cuadro rojo y esparcido con recortes de relieve alrededor de su núcleo.

Sí, repugnante…
… reconfortante.

Esputaba pintura que dibujaba tu imagen con gotas cayendo sobre la mesa de metacrilato y fondo de alfombra blanca.

He extraído mi corazón con pinzas después de hurgar y torturar venas y arterias.

Tijeras. Clac.
Clac, clac, clac.

Dolor y liberación.

Ya no hay sentimiento. ¿Qué coño era eso?

¿Acaso ese ritmo que bombeaba tan ajeno a mí?

Sí. Pronunciaba tus consonantes. Tu “P” de palpitar. Tu “R” de rencor. Tu “L” de lujuria. De nuevo tu “P” de pasión. Tu “R” de resentimiento. Tu “L” de libertad.

Lo atravesé con el filo sin miramientos y te despojé de la vida que me robaste.

Ya no lates.

De eso se encargaron el cuchillo y mi rabia. La rabia que engendraste cuando fuiste mi dueña, diosa de los siete días.

Al séptimo llegó tu descanso y entonces expiré.

Troceé el músculo, pensando que podría separarte del resto, por si quedaba algún residuo.

Cien partes: inocencia, amor, cariño, comprensión, abrazo, beso, sed, sexo,… y así hasta llegar a la caja negra que contenía el todo más absoluto comprimido en trillones de bits.

Pero lo impregnabas todo.  Estaba contaminado.

Ahora te veo desde fuera, descuartizada en porciones de mi carne…
….y no he resuelto nada.

¡Estúpida cirugía que no distingue entre cuerpo y alma!