viernes, 20 de septiembre de 2013

Entra o no entra

Una canción entra o no entra. Estamos acostumbrados a que nos obliguen a que nos entre, cuando nos condiciona algún amigo (quien lo tenga) o algún medio de incomunicación que pacta con una distribuidora. Es cierto que con algunas canciones se hace justicia desde un punto de vista subjetivo, y otras que tienen un éxito clamoroso son verdaderos zurullos, también desde un punto de vista subjetivo.

Pero una canción entra por sí misma… o no entra.

¿Cuándo sabemos que entra? Cuando nos agarra por nuestras zonas nobles y nos transporta. Quizá es que llega en el momento adecuado o la escuchamos en un sitio en el que precisamente esa canción o esa música se encuentran en el contexto que les corresponde. Siempre pongo el ejemplo de que no me gusta nada el flamenco, pero estoy seguro de que si lo escucho en Andalucía, en un garito típico y tomándome un loquesea típico de ahí, con una andaluza que me deje oler su cuello, me tiene que entrar sí o también. Claro que este ejemplo no me vale de nada, porque el rap no me entra ni aunque lo escuche en el Bronx rodeado de negros.

Tanto rollo para deciros que, visitando blogs he escuchado la canción que a continuación voy a colgar, de una de las personas más misteriosas de las que me comentan.


Y es que, os guste o no, a mí esta canción me entró. Y yo, que soy facilón (más bien lo parezco), le dije que sí.






miércoles, 18 de septiembre de 2013

En Cuentro

—Hooooooola, ¡cuánto tiempo! Muá, muá (en el aire).

—Hola.

—¿Qué tal?, ¿cómo te trata la vida?

—Vamos tirando, tal y como están las cosas ya es todo un logro.

(Toses)

—Perdón, estoy con tos.

—Pues yo estoy con mi hijo Ricardito.

—Grrr.

—Richi, dile hola a mi amiga.

—Ngola.

—Está estudiando solfeo y arpa de boca. Además juega al furgol y es el número uno en la catequesis.

—Mmmbién, bien. Ya se le nota cara de avispado. (Pitagoritas —piensa—, carne de colleja, carajaula, Sapientín, comehostias, pagafantas).

—Caracoles, mamá, no me toques la cabeza.

—A mi niño le cabe todo aquí. TO-DO.

—No me ex…        preso bien hoy, creo, perdona por la tos. (Menudo cabezón).

—¡Faltaría más! ¿Y tú, tienes hijos?

—Sí, tengo dos niñas.

—¡Poooobre…! (ejem), me has contagiado la tos, jujujú. Pobres niñas, decía, que tienen el futuro muy difícil. Pero Richi ya se está preparando. Mira, te voy a enseñar un dibujo que hizo ayer.

—(No, por Dié) ¡Oh, qué barco más hermoso!

—Grrrés una casa.

—Ah, como está sobre el mar…

—¡Es el campo!

—Ah, como es azul…

—Le han puesto una alfombra, porque allí se reúne la nobleza. A mi Richi le encanta la aristocracia, ¿verdad, hijo?

Ceño fruncido.

—Oh, se está concentrando… espera, a ver qué nos dice… ¡si es que se sabe todos los artículos de la Constitución! A ver, dime el… ¡artículo cinco!

—(Por el culo te la hinco)

—La capital del Estado es la villa de Madrid.

—¿Te das cuenta?

—Oh, sí, qué maravilla, ¿puedo probar yo?

—Glup. O.. otr… otro día, cambiemos de tema, dile los puntos cardinales a mi amiga, Richi.

—NOSÉ

—¿Ves? Norte, Oeste, Sur y Este. Ayyyy, si es que es el más mejor. El muy óptimo del mundo mundial. Es más que una persona humana común. Le han ofrecido ir a un programa de Sardá, pero Rosa María dijo que en estos momentos está realizando una película.

—Chica, yo me alegro de verte, pero me tengo que ir.

—Despídete, Richi, amor.

—Al fidir sen.

—Huyyyy, es que el alemán… es el futuro. Bueno, Marta, espero verte pronto, cuídate.

—No me llamo Marta.

—¿Ein?  ¿No eres Marta la de las Jesuitinas? ¿Marta García?  

—No, soy Talera, Cris Talera. Y estudié en las discípulas de Andress, en las Ursulinas. En cualquier caso ha sido un placer conocerla, señora, y que me leyera el currículo de su hijo. Acabará siendo político.





jueves, 5 de septiembre de 2013

Paréntesis

Me voy a tomar un paréntesis, que por ahí dicen que sabe bien, ya os lo diré a la güelta. Voy a quitar la opción de comentarios, porque si no a la güelta tendría que responder a los miles que me enviáis cada día y sería bastante traumático para el menda.

No me acordaré de ninguno de vosotros, y si me acuerdo supongo que será porque no estoy a lo mío, y ése es el objetivo.

Os dejo con una canción optimista que se llama Septiembre y está dedicada a un chico que se ahorcó por culpa de los exámenes. O eso se dice.

Como siempre, muchos besos, abrazos y tactos para las chicas y una palmada lejana para los machotes. Sed felices si creéis en ello y no os peleéis. "La vida es una caja de bombones y nunca sabes cuál te puede tocar", como decía una teoría inteli-gente.


Septiembre-(Los Enemigos)

¿Por qué estoy frío si hoy hace calor?
Yo iba a ser un gran tío, todo un ganador
Será que no es lo mío esta competición
¿Por qué os reís tanto delante de Dios?

Lo he intentado de corazón,
me hubiera encantado, lo sabes, Señor
Es cierto que no tengo ninguna vocación

Ya es septiembre y yo no voy a estar
En septiembre
En septiembre no pienso vendimiar
En septiembre

Id a por el pan que yo no voy a ir
Y a por la leche, yo no voy a estar,
Antes de que me echen prefiero salir
Aunque sea abriendo la puerta de atrás

Mientras los frailes vayan a rezar
Mientras los bailes sean sin mí igual
Yo besaré a la madre que hoy me velará

Voy a estrenar corbata hoy
Por fin haré algo de verdad
Qué feliz soy

Septiembre




PD- Sé que me faltan comentarios por responder, pero se me echa el tiempo encima y pesa mucho. También visitas por vuestros ingeniosos blogs. Me pondré al día en cuanto pueda, y no lo haré por obligación, sino por devoción.
:-)



miércoles, 4 de septiembre de 2013

El café sí tiene precio

He dejado de tomar café en la cafetería donde lo compraba. En realidad ya no tomo café de cafetería todos los días… quizá uno a la semana o cada dos semanas. Un euro y cinco céntimos, sin ser desorbitado en comparación con otros locales, supone casi dos pares de calcetines de Carrefour. Cierto es que los calcetines que tengo ahora por lo menos dan tomates, y que esos tomates tienen la posibilidad de plantarme hongos, y así podría tener una pequeña huertecilla en cada una de mis botas, pero nunca me ha gustado el campo de la bota. Prefiero ahorrar con la ausencia de café. El de mi casa está más rico y lo puedo llevar en un termo. Lástima… no tengo termo.

Zzzzzzzz

Zzzzzzzz

Perdón, me he quedado dormido. La falta de café, ya sabes. Prosigo.

Bueno, antes de proseguir me gustaría saber de dónde se ha sacado la onomatopeya “zzzzzz” para el sueño. En mi caso, como no podría ser de otra manera, es una jota aspirada y larga, como si tuviera pollo en la garganta. Mmmmm, poooollo. Barato.

Pero sigamos con el precio del café. Lejos del precio que le ofrecían al ilustre ZP y a las pobres personas que trabajan en el Parlamento, un euro y cinco céntimos equivalen a 175 pesetas. ¡Un café! Hace poco, en el año 2001… ayer como quien dice, un café valía 75 pesetas en la cafetería de abajo. Luego se cambió a 75 céntimos de euro, lo que equivalía a 125 pesetas.  Luego a ochenta céntimos, a noventa, ¡a un euro! Y ahora, en los sitios más baratos, un euro y cinco céntimos.

De todas maneras no tomo el café en la cafetería, me lo llevo al curro. No les gasto servicio ni servilletas ni asiento. Me lo llevo puesto… ¡y me cobran más caro que si lo tomase allí!

Pues ya que te pido un café y me gasto 175 pesetas, tía, dámelo bien, ¿no?

¿Cómo quiero el café? Café con leche normal. Dos sobres de azúcar que uno no me llega.

¿ES TAN DIFÍCIL?

Pues nada, un día frío, otro hirviendo, otro con la mierda de la espuma que sólo hace de relleno y aprovechan para echarte medio vaso de líquido.

¿Lo quieres templado? No, normal.

¿Vaso grande o pequeño? Normal, como siempre.

Pues no hay manera, chico.

¿Por qué cuesta tanto hacer las cosas bien? ¿Por qué hacen de lo más simple algo compuesto (de espuma)?


Esta semana me podré comprar diez pares de calcetines de Carrefour. Cojonudo, porque si salen buenos, me pueden durar hasta dos meses.



domingo, 1 de septiembre de 2013

No tiene precio

Lunes, 17-05-1982

—Sbmeauíño, ven.

—Dime, momó.

—¿Ves esta carpeta?

—Véola.

—Si me pasa algo, contiene documentos importantes. Son todo tipo de seguros.

—¿Cómo que si te pasa algo?

—Si me muero.

—¿Te vas a morir?

—No, pero por si acaso.

—Ah, qué bien :-), yo pensaba que todos moriríamos.

—(…Silencio y mirada…)

—Vale, no te preocupes. Perdona mi pedantería, pero como hoy hemos comido judías...

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Viernes, 21-05-1982


Abrimos la carpeta mis hermanos y yo. La pequeña llora.

—Mira, nos dan millones del banco. Más millones del seguro de vida. Por aquí parece que nos dan más…

—¿Qué hacéis, niños?

—Nada, momó.

—¿Cómo que nada? ¿Por qué habéis abierto esa carpeta?

—Por curiosité.

—La curiosidad mató al gato.

—¡Nos dijiste que había muerto de viejo!

—grrr, Grrr, GRRRRR….

—Momó, resulta que si te mueres, nos haces millonarios…

—Lo sé, hijos. Pero mi hora no ha llegado.

—Son las doce y media.

—Por eso lo digo.

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Pasaron los años, y vivimos con innumerables problemas. La gente de nuestro alrededor se volvió hostil, nos hicieron saber que nuestro lugar era uno nuevo, y se separaron. Sólo unos pocos permanecieron a nuestro lado y ahora los llevamos dentro.

A veces me pongo a pensar en lo que sería de nosotros si nuestra querida madre hubiese muerto.  Nuestro futuro habría sido mucho mejor económicamente y la gente de alrededor se apiadaría de nosotros con sus blablablás.

—Fíjate, pobres, sin padre y sin madre, la vida es una mierda, qué injusta, por Dios.

Ella luchó con todas las armas que sólo una madre puede tener y nos sacó adelante. Y el inmenso cariño que nos abrigó desde su corazón no se podría pagar con todos los seguros del mundo.

Por eso y por tantas cosas que ni te puedes imaginar: GRACIAS DE NUEVO, MAMÁ. 








jueves, 29 de agosto de 2013

¿Noticias?

Al parecer hoy en día a alguien le puede parecer una noticia que arda mi sitio.

¡Venga, no me jodas!

Eso es el día a día aquí, y no soy más listo que nadie habiendo sabido desde hace meses que esto pasaría. Es más, mi pronóstico para los próximos años es que seguirá ardiendo. Queda aquí, expuesto, como quedó hace un año.

Hurguemos en la noticia verdadera:

“La Xunta de Galicia CREE que los últimos incendios son provocados”

Eso sí es noticia. Que unos tipos que llevan toda su puta vida en Galicia, que han visto cómo se quemaba y regeneraba la superficie total de mi tierra a lo largo de los años multiplicada por x veces; unos tipos que saben que los incendios tienen varios focos que curiosamente arden a la vez; unos tipos que dicen saber las causas, que conocen las detenciones de pirómanos que reinciden; unos tipos que nos (des)gobiernan; que tienen unos sueldos elevados y que juegan con nuestros destinos… resulta que CREEN que los incendios son provocados.

¡Manda carallo!

¿Les ponemos una medalla?, ¿les subimos el sueldo?, ¿les dejamos otra manguerita para la foto? Si es que el presidente éste es la hostia. Resulta que hace un par  de años o tres, como ¡¡¡sólo!!! ardieron 26.000 hectáreas, se atrevió a decir que la campaña de lucha contra los incendios forestales era ÓPTIMA.

¿Y la oposición? Calladita.  Cuando estuvieron ellos en el gobierno se masacraron los montes gallegos. En un solo año casi ciento cincuenta mil hectáreas. Repito: en un solo año.

¿Y la gente? Sí, cojones, lo tengo que reconocer. Me jode que me lo digan los de fuera, pero no me quedan más cojones que reconocerlo: la gente ni le busca explicación.

¿Por qué?

Por la puta política, que lo invade todo.

El Prestige fue un desastre más de mi tierra, pero ni de lejos tan grave como los incendios. De hecho, ya que a la gente sólo le importan las personas (y ni eso), durante la crisis del Prestige no murió nadie; sin embargo con toda la quema de mi tierra ya ha habido decenas de víctimas mortales.

¿Dónde están las manifestaciones? Ya, no hay un partido que las dirija. ¿Dónde está la gente protestando por que NUNCA MÁIS haya estos desastres ni en el mar NI EN LA TIERRA?

¡Huy!

¡No los veo!

¿Y todos esos músicos y artistas que crearon discos y canciones y llenaron artículos con el eslógan del Nunca Máis? ¿Ésos músicos que llevan a sus portadas bosques que están ardiendo? ¿Las miles y miles de camisetas con la bandera gallega sobre fondo negro? ¿Las pegatinas de los coches?

Hummm, se debieron de quemar sus hilos o alguien los cortó.


El puto chapapote (que en realidad era petróleo) con el que os llenabais la boca se ha convertido en ceniza. 




El que aparece en la foto tan dispuesto a la ídem es el presidente de mi tierra cuando estaba en la oposición.

Abajo, Luar Na Lubre, interpretando "Memoria da noite" después del desastre del Prestige.








martes, 27 de agosto de 2013

Reflexo

Desde siempre, el ser humano ha tenido unos ídolos en los que reflejarse. La historia está llena de nombres propios: héroes mitológicos, fantásticos reyes, descubridores, creadores, médicos, gurús, compositores...

También malvados rufianes, ingeniosos, perversos, inteligentes y trepas. Todos ellos han tenido seguidores y la historia los ha interpretado a su antojo. Los que para unos eran buenos, para otros eran terribles.

Llegaron los tiempos modernos y con ellos la fotografía, el cine, los medios de comunicación, las modas a gran escala, internet…

Hoy en día tenemos a nuestra disposición miles de grandes nombres simplemente pulsando un botón.  

Admiramos a quien nos mueve o conmueve. Actores y actrices, músicos, artistas a los que ahora podemos juzgar nosotros mismos sin que nadie haya escrito sobre ellos (o sí). Y dentro de cada profesión podemos identificarnos con alguien que destaque desde nuestro punto de vista, si es que tenemos criterio (………………………).

Por otro lado existen los fenómenos de masas, esto es, lo que venden como buenos siendo basura. No pondré ejemplos para no herir la sensibilidad de nadie.

Los países más civilizados ya no practican la guerra entre ellos (………). No  estoy de acuerdo con lo que digo, pero qué cojones, puedo decir en la misma frase una cosa y su contraria, me lo enseñan todos los días. Si quiero hasta me puedo poner la zancadilla mientras camino.

En vez de esa posible guerra, el orgullo patrio se basa sobre todo en los éxitos deportivos, y sería hermosísimo si esta premisa se cumpliera (o cumpliese). En todo caso, en algunos países las banderas acomplejadas sólo salen a la calle cuando gana un equipo de fúrgol. Sin ir más lejos, podemos nombrar el caso de... ¿Bélgica? jeje. Pero bueno, no me gustan los símbolos. Digamos que lo que mueve a las personas a identificarse con algún ídolo son sólo los resultados. 

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Johnny Weissmuller (el Tarzán por antonomasia, mucho más que el que interpreta a George de la Jungla), batió 67 récords mundiales de natación. No es que fuera un actor de la hostia, fue contratado para lo que hizo, colgarse de los trapecios de los estudios de Hollywood. Los hermanos Marx, además de interpretar comedias, eran excelentes intérpretes de varios instrumentos. Bud Spencer, ahí como lo veis, participó en dos juegos olímpicos. Otros muchos intérpretes del cine destacaron por su voz, su música, su cultura, su deporte… por su talento. Había verdadero esfuerzo para llegar hasta donde llegaron. Y quizá una pizca de suerte.

Y mucha gente se podía reflejar en ellos. Intentar llegar hasta donde otros llegaron e intentar superarlos.

Miremos hoy en día hacia arriba. ¿En quién nos podemos reflejar?

¿En unos políticos que no sabe ni hablar inglés ni han estudiado nada y que están ahí por pertenecer a un partido?

¿En un sistema que no funciona ni aún con todas las corbatas que lo manejan?

¿En unos banqueros que reptan entre la usura más abominable?

No.

La sociedad en masa se fija en deportistas, pero los nuevos valores son que no te pillen en la trampa, llega a lo alto como puedas, utiliza todos los medios legales o ilegales a tu disposición y un largo etcétera.

Por eso no es extraño que una enorme masa de jóvenes te desafíen con la mirada y se muestren tan vacíos. Sus ídolos proclaman:

“Soy guapo, rico y buen jugador”. Otros, multimillonarios, se ríen cuando defraudan a Hacienda y se hacen los tontos. Otros, se dopan.

Menos mal que hay dignísimas excepciones. Lo malo es que la mayoría de ellos no llega a las masas. Les falta toda la parafernalia y por supuesto: no son noticia.




PD- Sé que esta entrada es demasiado genérica, quizá los ejemplos que he tomado no sean los correctos. Entre las grandísimas excepciones, referentes por su esfuerzo, su tesón y su enorme fuerza mental están nombres tan conocidos como Rafa Nadal, David Cal, Gómez Noya, Ivan Raña y un largo etcétera. Pero lo cierto es que éstos sólo son ídolos de minorías, y que sólo lo son por sus resultados, nunca por sus esfuerzos.

viernes, 23 de agosto de 2013

Hermoso paseo

Para compensar mi insoportable visión de la vida, hoy he decidido colgar un buen momento, que de vez en cuando cae alguno.

Trata sobre un paseo que me di un día.

Ese día vi a Lucía y empecé con pareado. Lucía tanto como el sol, y sonrió nada más verme (por si no lo sabéis, un “verme” es un gusano, en gallego).

Algo me seguía, no supe el qué, pero lo notaba.

En la calle sonaban risas y alborozo, y una enorme fiesta con sus cohetes y su tamborrada. ¡Había hasta colas para entrar en la famosísima casa del terror!

Una niña con coletas resbalaba por tres de los siete colores del arco-iris con un helado de melocotón sonriente de almíbar en una mano y una piruleta de fresa en la otra. Le saludé y le tendí una mano. Se había manchado el rostro de tanto pasar la lengua al caramelo.

Acababan de renovar un trozo de la acera, y tampoco me importó que en la misma calle, de unos doscientos metros de largo, hubiera cuatro tipos de acera distinta, porque ahora ya no corría el riesgo de torcerme un tobillo, como digo: estaba reparada. Aún así, y ya por costumbre, oí una interjección de mi voz. Luego más. No les hice caso, llegaba a mi olfato un olor delicioso… sería un pastel, tan penetrante que me acompañó durante largo rato.

No recuerdo mucho más, porque al cabo de unos momentos, y como todo no puede ser tan bonito, alguien me dio una bofetada.

¡PLAS!

Salí de mi hermoso mundo.

¡PLAS!

—Qué… ¿qué pasa?

—Hola, chico, te llevamos siguiendo toda la tarde desde el coche de Google Maps, porque parecía que estabas como ido.

—Grrr. Pues estoy aquí.

—¿Sabes dónde?

—En mi casa.

—¿Vives en una cabina telefónica? ¿A ver, cuántos dedos tengo aquí?

No iba a caer en el truco de siempre, me enseña dos, y guarda el resto.

—¡Cinco!

—¡Por el culo te la hinco!... no, no, en serio. Tengo cuatro, antes trabajaba en un aserradero, ahora tengo problemas cuando hay mucha gente en la barra de un bar y pido con gestos cinco cervezas. Pero bueno, no hablemos tanto de mí, qué cotilla eres, la madre que te parió.

(Hostias… ¿estoy soñando?, ¿qué me pasa? Vale, recuerdo el alcohol y la Rohipnol).

—Es increíble, ¡nunca he visto a nadie como tú! Con esa sonrisa de oreja a oreja arrastrándose bajo la lluvia. Hablando con una yonki desdentada sin perder tu buen humor. Paseándote entre los policías y los manifestantes en medio de las cargas… ¡riéndote de los parados de la cola del INEM! Y ayudando a levantarse a la jipi de las coletas que llevaba la bandera gay, la de la cara ensangrentada, ¿recuerdas? ¿No te duele el tobillo? ¡Pensamos que te romperías los pies en cada hueco de la acera! Los manifestantes arrancaban adoquines, y tú te quejabas a cada paso, pero seguías andando y gritando.

(Me toco el tobillo, lo contemplo. No lo siento, pero está hinchado y tiene un color oscuro. Más oscuro es el tono de mi pantalón. Miro al tipo de Google Maps con los ojos abiertos y sigue con su monólogo).

—Caca de perro. Ibas pisándolas todas -me aclaró--. Y blablabá, blablablá blablablá.

—Entonces —balbuceo—, ¿entonces la vida no es bella?

—Chaval, la vida es la que es.

—¡Oh, qué tío más majo!, ¡me has llamado chaval! Bueno… ¡no me cambies de tema! ¿Es que acaso sólo puedo ver la vida hermosa si estoy drogado?


—Tranquilo, sois legión.




lunes, 19 de agosto de 2013

Me puede la escena

Uno de los objetivos cuando creé este espacio era conocer, de manera anónima, lo que piensa la gente de a pie con respecto a los temas que toco. Toda la vida me han dicho que estoy equivocado desde todos los ámbitos. Y seguro que lo estoy, tiene que haber alguna venita por ahí perdida en eso que se supone que debería de poseer, llamado cerebro, que me cortocircuita mis percepciones.

Yo veo algo y lo razono, puedo estar equivocado en mi razonamiento, en mi punto de vista, porque no coincide con el de la mayoría de las personas, pero las opiniones (quiero creer que aún la minoría de ellas) se basan en un razonamiento, aunque sé que la mayoría se basan sólo en el eslogan y en la frase hecha o, lo que es peor, en la cita que nos gusta de lo que otros "más importantes" han opinado.

Siempre me he aplicado eso de que cuando tú tienes tu razón y todo el resto tiene la suya, contraria a la tuya, no se puede equivocar todo el resto.

Pero.

Un ejemplo simple: he hablado de mi tierra en muchas ocasiones, quizá porque es lo que más amo, porque considero que tiene una identidad propia y diferenciada (para lo bueno, pero sobre todo para lo malo, y me jode y me duele).

Cuando digo algo negativo de Galicia es precisamente porque me duele, y doy la impresión de que la ataco.

¿Yo? ¿Atacar a mi tierra?

Yo la defiendo, cojones.

La defiendo de todos los que la atacan, muchos de los cuales creen que la defienden por  el hecho de enumerar sólo sus bondades. Arguyen morriñas y unos sentimientos que no sé por qué razón, sólo parecen tenerlos los habitantes de aquí. ¿Acaso un tío de Teruel o de Soria no echa de menos a su tierra? La palabra morriña es también española. Y se puede traducir al suajili, sueco o al mongol.

En algunas entradas sobre mi tierra (que es la que como he dicho, me importa), he hablado de los desastres urbanísticos, de las “fiestas”, de los incendios, de los eucaliptos, de las infraestructuras, del caciqueo, de las playas. He hablado sobre realidades que vivo de manera cotidiana.  Que veo con mis ojos y percibo en la superficie de mi piel y en el extremo de mi mala hostia.

Algunos comentarios, desde hace casi dos años que tengo el blog, me venían a decir que yo sólo veo la parte mala, que existe una evolución, que todo lo tiro por la borda. Coño, hasta me han vuelto a hacer pensar que todos tienen la razón menos yo, como cuando tenía “amigos”.

Y seguro que sí.

Pero no me doy cuenta.

Y entonces vuelvo a leer el periódico. Y cuelgo los enlaces. Playas contaminadas, rías con dos metros de residuos orgánicos sobre su lecho, incencios forestales, maltrato y abandono de animales, corridas de toros por decreto (sin afición y sólo para los turistas), pesca con dinamita, marisco esquilmado por furtivos, caballos con las patas atadas, santinazos, playas asquerosas con banderas azules, alcaldes que ganan más en épocas de crisis…

¡¡Mil trescientos incendios en Galicia a 19 de agosto!!

—Pero Sbmeau, tú todo lo ves negro.

—No te jode…

—¿Acaso no has estado en  la hermosa playa de “As Catedráis”?

—Sí, pero antes de que la hicieran guiada, con excursiones de autobuses y miles de turistas, y escaleras de piedra moderna hasta la arena con una horrible barandilla metálica, y un paseo habilitado sobre el campo, y autovía hasta allí, y… y… y…

—¡¡Eres un exagerado!! ¡¡Cenizo!!

Titular de La Voz de Galicia: “Usted se baña, usted espera”








Y es que a la gente le importa una puta mierda, mientras lo pase bien en la playa: ya no existe mierda, residuos sólidos, líquidos o gaseosos, ni incendios ni hostias. Todo va de puta madre. Y quizá ahí está mi fallo. No logro pasarlo bien.

Me puede la escena.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Canciones de verano IV

Bueno, ya se está acabando el verano y los días son más cortos. Son las diez y cuarto y aquí ya está empezando a anochecer, y en Cataluña eso ya ocurrió hace una hora. Pero como aún queda verano, aquí os dejo más música animadilla o menos animadilla y un chiste que me he copiado de internet y que me ha hecho llorar. 

"Llega un tío a una comida de etiqueta con protocolo y todo eso, y en medio de la comida le asalta un dolor de estómago terrible. Al ver que no puede más, decide tirarse un pedo y, para disimular según se lo tira, tose, pero le sale un gargajo y le empieza a picar la garganta. Así que el tío estornuda, con tan mala suerte que le quedan dos velas colgando de la nariz, de unos cinco centímetros cada una. El tío nerviosísimo por la situación decide sorberlas, pero le da tanto asco que va y vomita encima del plato.

Es justo en ese momento cuando se levanta el anfitrión y le dice:


—¡¡¡¿Qué?!!! ¿Con las orejas no sabes hacer nada?"

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Elvis Presley-Love me tender





Frankie Avalon-Ginger bread






Johnny Tillotson-Poetry in motion






Lynn Anderson-Rose garden






Lou Christie-Two faces have I





lunes, 12 de agosto de 2013

Tonto del bote

Desde hace algunos años, tengo la costumbre de meter en un bote de cristal las monedas de dos euros. Así, cada vez que me devuelven una tras un pago, yo ya sé cuál es su destino.

Bueno, eso sucedía hasta hace unos meses. El bote lleva vacío demasiado tiempo. He tenido que ingresar las monedas en un momento de crisis económica personal y grave. Siempre las utilizaba para hacerme un viaje cortito, o para ayudarme en uno más largo. Ahora lo dejo para los que decís que no tenéis dinero.

En el bote sólo caben doscientas monedas, que, si no me equivoco, equivalen a cuatrocientos euros, aunque las matemáticas, como el resto de ciencias… y letras, no son mi fuerte. Tengo que reconocer que no tengo ningún fuerte, aunque de pequeño tenía el fuerte Comansi con vaqueros e indios. Lo que hoy en día se llaman Cowboys y latinos, vamos.

Pero no eran indios de la India, es decir, hindúes, sino indios de verdad, con pluma y alaridos histéricos en sus ataques descocados, en los que quitaban las cabelleras a sus enemigos para hacerse pelucas rubias. La verdad: los que yo tenía eran muy pasivos, como de plástico. Pero no les importaba mucho, los defensores del fuerte eran más activos y ambos bandos lo pasaban pipa… de la paz (Bolivia).

En fin, que resulta que un día, más quemado que la pipa de un indio (oh, qué coincidencia), fui a cambiar mis monedas a un banco. Me tocó con una señora de unos… casi sesenta años, poco agraciada y mal encarada, lo que algún maleducado tildaría como “malfollada”. Como no soy maleducado para mí era sólo una gilipollas repugnante. Aunque su peor defecto era trabajar para un banco. Todas las mañanas iba al parque y lijaba la madera del respaldo del asiento y el propio asiento. Luego acudía a la sucursal del Santander, uno de los más famosos del santoral, y se sentaba para atender a los clientes, si es que atender a los clientes consistía en maltratarlos.

Me tocó la china en la cola, y estuve a punto de proponerle algo, pero mirando a sus ojos pensé que con su escaso campo de visión, se habría confundido de cola. Pero me excité.

Entonces llegó mi turno y, excitado como estaba, coloqué una bolsa llena de monedas en el hueco de la caja y saludé (nunca doy los buenos días, no creo que nadie se los merezca, hay que currárselos).

—Hola.

—Grmm…

—Quería cambiar estas monedas.

—¿Qué es eso?

—Monedas.

—Ah, me parecía una bolsa.

—Tiene usted razón, disculpe. Contiene monedas.

La señora se levanta, me mira de arriba abajo deslizando sus gafas a la altura de las fosas nasales y con cara de ajco (que suena más asqueroso que asco).

—¿Ein?

—Sí, monedas, son objetos circulares y metálicos a los que les asignan un valor… pensé que les obligaban a estudiar esas cosas en un banco. Se llama dinero.

—¿Y tengo que contarlas todas?

—Usted verá, hay cuatrocientos euros. Creo, por su mirada, que se fía de mí, así que apunte cuatrocientos euros y métamelos en la cuenta, sivuplé.

—Grrnó. Tengo que precintar la bolsa y enviarla a unos compañeros que las contarán y si está correcto, antes de una semana podrá comprobar que le hemos hecho el ingreso.

—Ya veo que trabajo con un banco amigo, como dice su publicidad.

—A mí no me pagan por ser su amiga.

—Tushé (touché). O, como diría usted, tuché.

En ese momento, la cajera me podría haber preguntado cuál era mi nombre. La respuesta habría sido Sbmeau. Pero no…

—¿Cómo es tu nombre?

—Pues es más bien corto, empieza por S y termina por U. Y ya que estamos intimando… ¿cómo es el suyo?

—No estoy para bromas, necesito saber tu nombre para hacerte el ingreso.

—Ah, haberlo preguntado, yo siempre respondo a las preguntas. Me llamo Sbmeau.

—¿Ein?, ¿Si bemol?, ¿cómo se escribe?

—Normalmente con bolígrafo, lápiz o teclas, pero puede emplear ceras si quiere, yo ahí no me meto… es su oído.

Me mira con cara de asesina y me despide con dos frases que odio:

—Buen día. Que le vaya bonito.








PD- El ingreso tardó dos semanas.


PD2- Efectivamente, había como mínimo cuatrocientos pavos. Si había más, nunca me enteraré.