sábado, 28 de mayo de 2016

Galicia calidade III

En muchas de mis entradas he hablado sobre la calidad de la costa de mi tierra. He huido del tópico, claro, porque mis paisanos siguen opinando que esto es LA HOSTIA y que no hay costa como la gallega.

(………..)

Yo debo vivir en un mundo distinto. Debo ser el único gallego que ve bombillas, lavadoras, cristales y plásticos, gaviotas muertas, ruedas y restos de material de hospital…

Mi contacto con el mar es cotidiano. No hablo de la playa, hablo del mar. En todas las estaciones, con lluvia, con temporal y alguna vez con nieve. Conozco rincones que la mayoría de mis paisanos desconoce. Conozco los fondos, los olores, las mareas. Conozco a los furtivos, a mariscadoras, a gente de la lonja, conozco a deportistas y a buceadores y a percebeiros y conozco también a algún armador cabrón. Conozco las trampas que se hacen con la pesca de arrastre, conozco los delitos y la pesca con dinamita, sé cómo se esquilma una costa y cómo se saltan las leyes, conozco a tejedoras de redes y a gruistas, conozco a contrabandistas. Conozco las palas excavadoras que en junio comienzan a tapar la mierda de las playas, removiendo la arena para ocultar los desperdicios y conozco a veraneantes que esquilman las rocas. Conocí mis rías llenas de riqueza, de estrellas de mar, de erizos, de rayas, que están pobladas ahora por aceites y residuos de yates y de veleros. Y pantalanes y santinazos y aguas estancadas. Conocí a los peces que ahora son heces. Conocí las bajamares sin el fétido olor de restos humanos.

Conozco las banderas azules y los cadáveres de ratas en esas mismas playas. Tengo fotos y vídeos sobre ello.

Conozco el desorden urbanístico que ha destrozado enclaves únicos, conozco los restos de obras que siguen en el mismo sitio durante años. Conozco chalets de políticos que se han saltado la ley de costas. Conozco edificios que se inundan con los temporales porque han invadido un terreno que tenía que ser, por fuerza, natural. Conozco los diques que entre sus piedras guardan toneladas de basura.

Y conozco playas partidas por la mitad por un reguero de aguas fecales. Algunas, a ras de arena; otras, con una enorme tubería de cemento.

Conozco playas cenicero.

Y conozco, como he denunciado en alguna entrada 

(http://sobremorir.blogspot.com.es/2013/02/mejor-que-no-rias.html), que en algunas rías de mi tierra los lodos fecales alcanzan los dos metros de altura sobre el lecho natural de la propia ría.

También sé que desde el Prestige (seguro que os suena, ya se encargaron los políticos interesados), no se ha adelantado casi nada en esta materia, lo que supone que si hay un nuevo Prestige, nos pillará en pelotas a todos. Pero claro, os sonará el Prestige… a los que vivimos aquí nos suena también el Mar Egeo, el Urquiola, el Casón, el Andros Patria o el Polycommander.

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Pero da igual. A mí se me encoge el alma.

Pero da igual, repito, que se me encoja. Porque cada vez que lo comento (y ahora cuando lo publico), en vez de ir al asunto, se me califica a mí. Algo así como que yo tengo mi punto de vista, y que la realidad no es así. Es habitual, no pasa nada, por alguna razón nunca he tenido credibilidad. Yo tengo mi propia teoría y es que percibo lo que veo, no lo que me dicen que veo.

Estos días, en todos los desinformativos han dado una noticia en la que se decía que las playas con las aguas más limpias están en Valencia. He de decir que me sorprendió… tanta gente orinando en todos esos días de calor que disfrutan por allí. Orines germanos, británicos y españoles. Y mucho menor oleaje… pero se mantiene limpio. Lo que no me sorprendió tanto es que dijesen que más de la mitad de los puntos negros de la costa de las Españas están en Galicia, concretamente 33 de los 58 puntos negros. Claro que luego me llaman cenizo… así que he decidido que, cada vez que toco un tema, tendré que meter un enlace. Sé que no sirve de mucho, ya lo he hecho en otras ocasiones y el resultado es el mismo: soy un cenizo.

Y aquí tenéis el vídeo.

Juro que no me los he inventado.

En las noticias de Telecirco, salía gente de aquí diciendo (con ese acento que nos caracteriza) que ellos no se bañarían ni locos en los puntos que enfocaban. Bien, yo tampoco.  Pero luego, cuando suelto cosas así en el blog… me siento casi solo. Sí, sé que es muy fácil decir que claro, que esos puntos son una excepción. Pues vale, son una excepción que no existe en tal cantidad a lo largo de la costa del resto de la Península. Ya puestos a decir tonterías… 
   
Pero como soy un cabroncete, os diré lo que os he escrito antes: no son una excepción. 

Simplemente, no los maquillan.

Y tengo pruebas.

Otra cosa es que se te meta un trago de agua y no casques. Tiempo al tiempo.




Marinero del mar
Debajo de tu bandera
No me quieras esperar

Yo nací en el Berbés
Yo nací en la ribera
Traigo la marejada del mar
Traigo la fuerza de las mareas

Qué bien funcionan los motores
Cómo sopla el vendaval
Yo vengo del fin del mundo
Nací para navegar

Mi madre me dio los caminos
Y mi padre me dejó el mar
No tenía más que dejarme
Ni yo voy a dejar más

Atravesando el mar
Oí cantar a una sirena
Válgame Dios, qué bien canta
Una cosa tan pequeña

Marinero de estos mares
Asegura bien la vida
Los piratas de los despachos
Trazan rutas podridas

Mi abuelo fue al Gran Sol
Y mi padre llegó a Angola
Y yo que soy marinera
Voy a dar la vuelta al mundo

En Hong Kong, en Singapur
En El Pireo, en Hamburgo
Tiene que haber siempre un gallego
Para soltar un grito

Ni cadenas ni fronteras
Nuestra fortuna es el mar
Ni fronteras ni vallas
Nacidos para navegar 


Añadido. Tira de humor publicada en La Voz de Galicia el 05-06-2016.

-En esta tierra en cualquier rincón hay una hermosura de paisaje.
-Y un vertedero ilegal de basura.




Bien, no soy el único que lo piensa.

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Hoy, 06 de junio de 2016 se ha ahogado una mujer que paseaba por la playa. La playa en cuestión es Riazor, en pleno corazón de Coruña. Hace unos años era una playa de arena, pero decidieron ampliar el arenal utilizando para ello unas piedras que, según dicen las malas lenguas, procedían de una cantera. A mí no me extrañaría, ya que ensució la costa y a los bañistas durante mucho tiempo.

Pero da igual, lo que importa es la bandera azul, aunque sea en una playa sucia y asquerosa.


Como es peligroso jugar con la naturaleza, tal cantidad de gravilla tirada en Riazor hizo que en los temporales el nivel del agua subiese hasta alcanzar unos edificios construidos demasiado cerca de la costa.

Como los diques no existen desde hace siglos, las autoridades de esta ciudad se preguntaron: ¿un dique?, ¿qué es eso? Y decidieron meter maquinaria pesada para crear enormes dunas de gravilla que frenasen la fuerza del mar. Entonces, cuando llegaba el verano, deshacían las dunas con la misma maquinaria pesada.

Esta mañana ha ocurrido aquí un suceso que no recuerdo haberlo escuchado nunca. Una mujer que paseaba por la orilla de la playa de Riazor se cayó al mar y se ahogó. A ver… lo habéis leído bien. Paseaba por la orilla y se cayó al mar.

Sí.

¿Cómo es eso posible? Porque en esta playa de bandera azul había un desnivel enorme entre la orilla y el mar y no había señalización sobre ese hecho.

Os voy a enlazar la entrada con los comentarios de la gente, aunque ya han cambiado el vídeo dos veces. Ellos dicen que había un desnivel y que la arena estaba “tan mal, tan mal que se cayó y se ahogó”.


Ayer mismo colgué una tira que podéis ver más arriba.  Esto es simplemente por meter más condimento a la entrada y para intentar contagiaros toda mi ceniza que, seguramente, es cosa mía.


:-(
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12-06-2016

Las mariscadoras de Camariñas han retirado media tonelada de residuos de su ría para concienciar sobre la necesidad de mantener limpio el litoral.

http://www.lavozdegalicia.es/video/galicia/2016/06/11/mariscando-basura/0031_2016064936301482001.htm

sábado, 14 de mayo de 2016

Unidos

Entre la dictadura del eufemismo, la paridad y lo políticamente correcto, algunos políticos llevan años intentando que hablemos a su manera. Cuando digo a su manera, me refiero a escribir, por ejemplo la frase anterior de la siguiente guisa:

“Entre la dictadura del eufemismo, la paridad y lo políticamente correcto, algunos y algunas políticos y políticas llevan años intentando que hablemos a su manera”.

Pero es otro postureo que sólo utilizan en campaña y ante los medios de incomunicación. De hecho muchas veces se les escapa.

Veamos, por ejemplo, al insigne Peter Sánchez:


Veámoslo por minutos (hasta que me cansé):

20:00 Nosotros

20:10 Los jóvenes

22.40 Los españoles

22:58 Nosotros

23:01 Nosotros

23:07 Nuestros jóvenes

28:15 Amigos míos

28:30 Nosotros

28:34 Los jóvenes científicos

28:40 Plan para que 10.000 científicos vuelvan

34:02 Los socialistas somos

34:16 Los socialistas

34:27 Al paciente

34:48 400.000 dependientes

34:54 200.000 cuidadores

34:57 Dependientes

35:18 Los dependientes

Y ya me cansé, que además no soporto esa voz fingida y engolada que nada tiene que ver con sus gestos.

Pablo Iglesias, sin embargo, gesticula con estilo. El cabrón me cae de puta madre (independientemente de sus ideas y principios, que cambian como los de Groucho Marx). Y Garzón (no me refiero al musculado juez que se cambió a la política y como no le dieron el puesto que quería volvió a juez y se tomó la revancha —bienvenida la separación de poderes—) sino al líder de Izquierda Unida, también me parece un tipo majete.

Ahora estos dos últimos colegas de la casta han unido a sus partidos. Y han perdido una fantástica oportunidad de exigirse a sí mismos lo que les exigen a los demás. De esta manera, han unido Podemos con Izquierda Unida. ¿Y cómo lo han llamado? 

¡¡Unidos Podemos!!


Pero a ver… sé que puede parecer que utilizo la demagogia, en cuyo caso comprobaréis que ellos también, pero…

…lo políticamente correcto, lo resuelto con paridad, lo que propagan… ¿¿¿no tendría que ser:

Unidos y Unidas Podemos……………………………??? 






martes, 10 de mayo de 2016

Tiempos

Juro que jamás habría colgado esta canción. Lo juro. Y juro que, con otra vida, ni siquiera con diez, me habría fijado en este grupo. Pero me acompañará el resto de mi vida.

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Me despertaron a patadas, como tantos otros días. Eran valientes, todos lo eran. Eran tan valientes como lo puedo ser yo si me junto con cuatro o cinco y despierto a patadas y puñetazos a un solo tío. Se trataba sin duda de esa valentía que muchos han tenido a lo largo de su vida. Cinco policías contra un manifestante, cinco manifestantes contra un policía. Cinco miembros de una cuadrilla masacrando a un toro, cinco curas abusando de un niño desangelado.  Cinco hinchas del Atlético machacando a uno del Dépor, cinco hinchas del Dépor machacando a uno del Atlético. Todos valientes.

Tras putearnos y humillarnos a los nuevos, nos tocaba dar barrigazos (bueno, a los que tenían barriga), disparar y esas cosas que tenía un cuerpo de élite. No nos duchábamos, comíamos con las manos, y nos apartaban como apestados. Alguna hostia gratuita llovía. En realidad, se podría decir que casi todas eran gratuitas salvo las que algunos pagaron con un precio muy alto y la cosa acabó mal. Algunos periódicos se hicieron eco de los abusos, pero ésa es otra historia, porque sólo lo hicieron para vender.

Era un ambiente tan hostil que en una ocasión estuvo a punto de llevarme a la cárcel unos segundos antes de que el angelito me gritase histérico al oído mientras el demonio rompía a carcajadas.

—Bigote, ¿no tendrás música, tío? Me olvidé las cintas en el cuartel.

Cinta se le llamaba a los cassettes, unos objetos que, si se metían en un reproductor a pilas, emitían una música que había sido grabada previamente.

—Sí, claro.

—(Mirada suplicante).

—(Indiferencia).

—Vale, venga, dime el precio.

—Mi segunda imaginaria.

Una imaginaria era una guardia nocturna de dos horas. La segunda y la tercera eran las peores, pues te levantaban en el primer sueño y te cortaban la noche.

—Vale, cabronazo.

Y me dejó lo que él llamaba música. Mi Eskorbuto, Radio Océano, Cicatriz y demás dormitaban en una taquilla, al lado de algún nido de ratones, a cientos kilómetros de allí.

Pulsé el Play, pues ya nos había invadido el primer brote de anglicismos, y escuché.

Un tío con voz  de pito entonaba lo que parecía ser una canción. Era música popera, que no iba conmigo, pero bueno, tenía algo de melodía simplona. Era una especie de copia del rollo de Hombres G, tipo pijo madrileño. Nada parecido al inigualable Leño o Rosendo de mi juventud. Nada parecido a lo más lejano que pudiera escuchar yo antes de que existieran el hip-hop y el reggaeton.

Y sin embargo…

¿Os imagináis rodeados de gente que os desprecia y que puede hacer cualquier cosa con vosotros, gente hostil a la que le importáis una mierda? ¿Os imagináis solos, lo que se dice solos, en medio de un montón de humanidad? Creo que sí. Pues bien, nada tiene que ver imaginarlo con vivirlo.

Presté atención a la música como nunca lo había hecho. “Copas rotas”, ¿qué problema era ése?, canciones de amor… ¿qué era el amor?, “Chirimoya”, ¿de qué se ríen?

Gente bailando. Gente riendo y disfrutando. Canciones sencillas, amigables, pijas, quién pillara a una pija meando, gente que se había librado de la mili pagando un certificado médico, gente con pasta, gente feliz.

Pero sobre todo: gente.

Y yo rodeado de hienas apestosas, pelotas y chivatas. De rastreros que disfrutaban con el dolor ajeno.

Ese día eché de menos a la gente. Y eché de menos a MI gente, a ese acento suave del que se ríen tan a menudo. Eché de menos mis árboles y mi mar y, esto no lo sé a ciencia cierta, pero creo que una partícula de océano se deslizó de entre mis párpados, salada. Eché de menos a Carmiña regalándome quesos o a Catuxa mandándome a la mierda. Eché de menos la acera cagada de mi calle, y el desorden perenne de mi ciudad. Eché de menos los nubarrones grises.

Escuché la cinta varias veces y quizá porque en ella cantaba gente, me importó una mierda si desafinaban un si bemol.

A veces, como hoy, dando una vuelta por mis cien mil canciones, me encontré con estos chavales, que ya tendrán pelos en sus partes (o no, vaya) y me acordé de las hienas. Algunos serán policías y algunos manifestantes; algunos, hinchas del Atlético y otros del Dépor; algunos, forofos de los toros y otros irán a misa. Seguro que todos forman parte de esta puta vida que algún día eché de menos.

Ojalá se pudran.







jueves, 5 de mayo de 2016

A vueltas con personas

Desde que comenzó la crisis de los refugiados de Siria (esto es, desde la foto del pobre Aylan que personalmente me encogió el corazón, y no cuatro años antes, aunque ya existiese), ha habido diferentes posicionamientos, unos a favor y otros en contra del acogimiento a los refugiados.

Muchos ayuntamientos han colgado las pancartas de “Wellcome refugees”; otros, por ejemplo en Galicia, han colgado las banderas a media asta en cuanto España se unió a las medidas europeas para deshacerse de ellos; y otros, como Pedro Sánchez, se interesaba más en las medidas de asuntos exteriores que en las de asuntos propios. Y es que toda la parafernalia vende que te cagas. Después de colgar esas pancartas, de izar las banderas a media asta y de vender palabras, todos los protagonistas se han ido a ver a su equipo de fútbol con una enorme sonrisa. Hay quien dice que no puede dormir. 

Bla. 

Bla. 

Bla.

El problema, la tragedia, el drama humano multiplicado por millones, sigue ahí. Y la única solución que se ha tomado es la de lavarse las manos y pagar. Pagar como cuando echas la basura y te olvidas de ella. El único hecho que te lo recuerda es la tasa del ayuntamiento de turno.

Pero como decía, hay dos posicionamientos claros y luego está el típico sopor.

El primer posicionamiento, más masivo (no por cantidad, sino por manifestación) es el de: “hay que acogerlos”. Eso está de puta madre, salvo que después las listas de espera de un hospital, en vez de ser de catorce meses, serán de veinticuatro. Pero suena bien. Suena bien, pero en vez de quedarse cincuenta mil niños sin guardería, se quedarían cien mil. Suena bien, pero en vez de tener una tasa de paro del 21%, sería del 35%. Y empieza a no sonar tan bien. Si no tienes ningún familiar enfermo, si no tienes hijos, si no estás en paro, digamos que… si vives más o menos “bien”, suena de puta madre. Puedes ayudar a gente de otros sitios, aun sabiendo que tienes vecinos pasándolas putas. Pero tú has decidido que tienes más sensibilidad con ellos. Es razonable, cada uno tiene sus sensibilidades.

El segundo posicionamiento, calladito pero latente, es el de: “joder, pues si tanto los quieren, que los metan en sus casas”. Está muy mal visto por los que defienden el primer posicionamiento, es normal porque es opuesto. Pero por otro lado, abandonar a estas PERSONAS a su suerte es muy humano (otros dirían inhumano, yo me niego, toda la mierda que hay es humana).

El tercero es dormitar ante la vida. Muy en boga y bastante parecido al primero. Si en Sálvame te ofrecen la consigna, el público la asume (aunque les interesa más la suerte de Isabel Pantoja).

Yo, que me caracterizo por buscar soluciones que a nadie interesan (http://sobremorir.blogspot.com.es/2015/11/y-aqui-esta.html), he pensado en una fórmula imperfecta, donde todos estarían satisfechos salvo aquéllos que no lo estuvieran.

La solución sería habilitar desde el gobierno algún tipo de norma, ley, decreto, loquesea que permita a las personas que lo deseen, acoger refugiados en sus casas, se acabaron las intenciones y las palabras. Pero algo bien hecho, no las improvisaciones a que nos tienen acostumbrados. Un registro de entrada con todos los requisitos habituales (vale, en un estado fallido no creo que exista un certificado de penales), con certificados médicos o lo que se considere. A su vez, un registro de familias que los acogen y/o tutelen. No valdría cualquiera, ha de tener medios para ello, tendrían que pagarles la comida, darles alojamiento, en caso de niños buscarles colegios, pagar su sanidad… estas cosas.

Lo más importante sería acoger a los niños, ellos no tienen la culpa de nada, son las víctimas inocentes REALES (que no acabo de entender que tras cinco años de guerra la peña siga teniendo críos para traerlos a esta tragedia). Luego vendrían los mayores y, aunque muchos estén a favor de las paridades (de boquilla), considero que sería más importante traer a las mujeres (espero que no se aproveche un supuesto contexto machista, que hay que andarse con un cuidado extremo con estas cosas hoy en día con esta nueva “libertad”). Y antes a las madres cuyos hijos estén aquí, para su reagrupación.

Los hombres serían los últimos, deberían estar luchando por lo suyo como hicieron nuestros antepasados para que hoy disfrutemos de la vida que tenemos. También las mujeres, claro.

Por parte de la Administración se podría entrevistar a las familias y a los refugiados por medio de oenegés o funcionarios habilitados para esa labor, haciendo un seguimiento de cada caso.

PROS-

—Se les salvaría de una situación terrible para un niño.

—Se evitaría el adoctrinamiento presente y futuro de las criaturas.

—Se acogería a los verdaderamente inocentes, se les daría una educación occidentalizada (terrible por ser la que hoy en día se imparte en España, pero mejor que su actual situación).

—Se fomentaría la inclusión REAL en una sociedad.

—Hay miles de familias que estarían dispuestas a acoger a niños e incluso a hermanos, y las listas de espera de adopción y acogimiento son interminables. Pero lo primero serían las víctimas.

—Los que dan la bienvenida a los refugiados lo podrían hacer de manera efectiva, se les brindaría esa oportunidad. Se les podría incluso conminar a ello.

—Haciéndolo de manera legal y documentada, se acabaría con las mafias.

—Se respondería legalmente por los refugiados.

—Se acabaría con el problema de “yo bueno, tú malo”. No habría objeto y se respondería de esta manera a una crisis humanitaria de una manera práctica..

CONTRAS-

— Separación de las familias (pero esto no es nada nuevo, las familias se separaron en Londres cuando bombardearon la ciudad). El drama es que los chavales sigan instalados en un ambiente bélico u olvidados en campamentos.

—En función de qué y cuántos refugiados entrasen, existiría mayores listas de espera en los hospitales, se incrementaría el desempleo y otro tipo de problemas que podrían crear las faltas de infraestructuras. Si ahora hay recortes en sanidad y educación, no quiero ni imaginar lo que pasaría con la entrada de decenas de miles de refugiados. De ahí la idea del acogimiento por parte de personas que ahora mismo nos involucran a todos dándoles la bienvenida, como por ejemplo, los ediles de los ayuntamientos, Pedro Sánchez o Pablo Iglesias y todo su equipo, que sin duda tienen dinero para mantener en su casa a, como mínimo, un refugiado, pagarles la educación, sanidad, alimentos y alojamiento, y demostrar con hechos lo que expresan con palabras. Yo, por ejemplo, no podría, estoy sacando la cabeza del pozo. Además leo todos los días que alguien ha muerto esperando su turno en las SS. Tampoco podrían muchos conocidos que han tenido que irse de aquí porque aquí no hay trabajo. Pero entiendo que la gente con recursos esté a favor de la llegada de refugiados. Es más, me parece correcto que gran parte de sus ingresos estén saliendo cada mes hacia los campos de refugiados (bueno, esto lo supongo, ha de ser así si de verdad creen en lo que defienden). ¡Sería su momento!

Bueno, espero que esta idea se quede en la nada, pero ¿no sería genial? Sería una salida, mejor eso que nada.


Yo qué sé, todo se queda siempre en palabras. Bah.



lunes, 2 de mayo de 2016

Censura

En este mundo tan curioso y lleno de libertad, decidí abrir un blog hace unos años. Hace poco he borrado casi cien entradas, lo lamenté sobre todo porque algunas de ellas tenían opiniones de personas que emplearon su tiempo en leerme y comentarme. Por lo demás, podríamos decir que me he quitado un peso de encima.

Muchas de esas entradas no estaban escritas tal cual las publiqué. Pasaron por una censura previa que yo voluntariamente seleccioné.

Tenía una persona de mano, un tío peludo como yo pero inteligente, con el que tenía máxima confianza. Llamémosle X.

—Oye, Equis, voy a colgar esta entrada, ¿qué te parece?

—¿Por qué me llamas Equis si me llamo Equix? ¡Soy catalán, si us plau!

—Perdona, Equix, hazme un favor, chico, contrólame esta entrada, no quiero herir susceptibilidades.

—Descuid, descuid, yo lo hag.

Y lo hiz. En varias ocasiones, de hecho.

En algunas entradas hablaba del rey, en otras de políticos, de sindicalistas, de jueces y de toda esta cosa que está montada de tal manera que hace que el dinero se confunda con la categoría. Y siempre ganan los mismos.

También hablé de mujeres y de negros y de rumanos y de latinos. Y Equix sacó la tijera. No lo hizo cuando hablé de blancos y rosas (aunque mis comentarios fuesen un pelín despectivos). 

Pero en los casos ya comentados…

—Esto no, esto no, esto no, esto no…

—Por Dios, ¿por qué?????

—¿Has dicho Deu? ¡Tijera!

—Uffff. Y ya ves, te lo digo con varias efes.

—Vamos a ver, Sibemol, tío, escolta.

—No, no, yo sin escolta.

—GRRRRR, ¡tú no puedes parlar lo que quier!

—¿Por quér?

—Lo primer, porque no hay llibertat.

—¡Cuñu!

—Pero si yo sólo digo generalidades, tíu.

—Ho lamento, es asín.

—¿Asín?

—Ejem…  mi abuela era andalusa.

—Vale, tranqui.

—Como te decía, no puedes parlar de la generalitat.

—Joder, pero es que el caso Pujol…

—Te lo diré en el idioma de Madrit, tú no puedes parlar generalidades, no tiene seny.

—¡Pero si todios habla con generalidades!

—Sí, per sol par lo buen. Si tú parlas que todas las donas son las millores, todo está correct. Pero si parlas que los homes son los milllores, entonces malo. Entendre?

—Sí, pero te falta un interrogante.

—Sí.

—¿Me estás diciendo que sólo puedo hablar de cosas que se consideran buenas?

—Más o menos, sí; no te van a ahorcar, pero te arrinconarán. Tú mateix.

—Entonces, entonces…

—Entonces me sigues trayendo tus escrits.


Hace poco, equix murió de un ataque de caspa, y me vi obligado a borrar todas esas entradas. Ahora estoy desubicado. No sé si publicar mi próxima entrada, es tan dura como las cuatro que he guardado en mi borrador. Creo que no ganaría nada y perdería mucho.

Y no es autocensura. 

O sí.