sábado, 28 de enero de 2017

Frank Cuesta

Conocí a Frank Cuesta hace pocos años a través de la televisión, en un programa en el que se atrevía a tocar a todo tipo de bichos y era todo muy espectacular.  El tío no me caía demasiado bien, digamos que si nos conociésemos en la calle nunca seríamos amigos. Con el paso del tiempo he llegado a pensar que aquel tipo que salía por la tele era un personaje y que la persona que había detrás de él no era tan frío, tan chulo y tan distante. Luego supe de su lucha contra el tráfico animal y ahí ya despertó mis simpatías.

Hace unos años, detuvieron a la madre de sus hijos por “tráfico de drogas” al encontrarle 5mg de droga, por lo cual le han caído quince años de prisión, y no me quiero imaginar cómo son las prisiones de ese sitio.

Pues bien, como he dicho, Frank tiene tres hijos con esta señora y los niños son españoles, pues poseen doble nacionalidad. Y la queja de Frank es contra la embajadora española que, lejos de hacer algo —como entiendo que sería su obligación—, ha mirado para otro lado. ¿A alguien le sorprende? A mí, no. Ojo, no la conocía de nada (ahora un poco más y me da náuseas). Simplemente no me sorprende de manera natural, por mi forma de pensar y de ser. Me sorprendería que algún pijo de éstos hiciese su trabajo además de acudir a eventos, vestir bien y figurar.

De hecho, me sorprendió que el penúltimo ministro de Asuntos Exteriores destituyese a dos acémilas que vivían como Dios. Uno era el cónsul español en Boston que, tras el atentado del Maratón, no mantuvo informados a los españoles porque era hora de cerrar su despacho. El otro, el embajador en Bélgica por absentismo y abuso de autoridad. Si es que son unos putos fantasmas con tanta corbatita, tanta papada y tanta barriguita. Que luego se van a tomar unos bombones con Isabel Preysler o, como diría un periodista, Isabel Presley.

Vale, supongo que no todos son así, pero tampoco me sorprendería.

Algunas personas creen en Rajoy, otros en Sánchez, en Iglesias, en Rivera. Yo creo en Frank. Quizá sea porque no busca dinero, sino justicia y a mí me ablanda la gente que pide justicia, aunque lo suyo no es sólo pedirla cuando te toca la china, pero es a lo que nos hemos acostumbrado.

Pues eso, no busca dinero o poder. De eso ya se encargan los embajadores, los políticos y otras personas de dudosa catadura moral o de probada caradura social, como la embajadora española en Tailandia. De hecho, no sé cómo sigue ejerciendo su cargo después de meter la mano donde no debía. Pero todo esto ya lo comentan los dos vídeos que cuelgo.

El segundo vídeo también habla de doña Ana Rosa Quintana, que es una periolista con una incierta elegancia, claro que ése es un punto de vista de alguien que ni se peina. Pero bueno, no deja de extrañarme que a Frank le sorprenda que Ana Rosa esté en el Círculo, y que seguro que acude a fiestas de ésas a las que van Isabel Preysler y embajadores y todos comen bombones.

A ver, Frank, a ver. Piensa una cosa: la una mete la mano en la Cruz Roja para sacarse un dinerillo y la otra dice que escribe un libro y resulta que se lo ha escrito otro. ¿De verdad que no nos damos cuenta de que todos se tapan unos a otros?, ¿que acuden a las mismas fiestas?, ¿que son colegas?

Esta cagada funciona así: la una sigue de embajadora y la otra es número uno en su franja horaria televisiva. Es la PUTA MIERDA de siempre, cojones.


En fin, yo pongo mi granito de arena, al final sé que hay gente que me lee. No soy más bueno que nadie (NI DE LEJOS), pero creo que, si fuera embajador, cumpliría con mi trabajo, con mi DEBER. También creo que no metería la mano en ciertos sitios, porque nunca lo he hecho ni lo haré.  Y no necesitaría una mansión con criados. Ni siquiera acudir a fiestas de gente con papada y barriguita. 

Y corbata. 







viernes, 27 de enero de 2017

Boga




Éste es uno de los deportes más bonitos y duros que existen. Se practica principalmente en Galicia, País Vasco, Cantabria y, en menor medida, en Asturias. El barco se llama trainera y consta de trece remeros y un patrón. Otras embarcaciones de banco fijo más pequeñas son la trainerilla (seis remeros y patrón) y el batel (cuatro remeros y un patrón).

Desde hace unos diez años, las mujeres también lo practican a nivel competición, realizando en trainera la mitad del recorrido, que para los hombres son tres millas marinas.

sábado, 21 de enero de 2017

Y tú igual

Una de las dudas más importantes para la población durante la crisis era a quién votar. El PSOE había hundido al Estado y el PP le quitaba lo poco que le quedaba a la población, recortando sus derechos o alzando su precio de manera prohibitiva. A su vez, todos los altos estamentos hedían a corrupción.
  
Aprovechando el momento, algunos jóvenes intelectuales (o, mejor dicho, leídos) se hicieron con las riendas de una masa harta ya de tanta bacanal y formaron un partido que a priori recogía el descontento general sin siglas y posteriormente se situaba más a la izquierda de lo que hasta entonces se denominaba izquierda, que no era más que una derecha rebelde y menos conservadora que la del PP.

Con promesas, citas ajenas, retorciendo la historia e hinchando el pecho, lograron convertirse en la segunda fuerza en intención de voto (según las últimas encuestas) y se hicieron con ayuntamientos importantes de eso que se llama Marca España.

El circo de dos pistas pasó a tener tres, pero el espectáculo fue exactamente el mismo: promesas, citas ajenas, retorcer la historia e hinchar el pecho. Y con una clara falta de autocrítica. Como dice la conocida frase: “los mismos perros con distintos collares”.

De englobar a “indignados” de todas las ideologías, pasaron a convertirse en la izquierda de la izquierda. Antifranquistas, marxistas, feministas, ecologistas y animalistas entre muchos otros istas.

Lograron sentarse en el Parlamento. Y, como los miembros de los otros partidos, quisieron sentarse en la zona VIP. Una vez apoltronados, llenaron de palabras el hemiciclo.

Movieron ficha. Sí. De hecho, movieron muchas. Que darle teta a un bebé en la Cámara Baja, que contratar en negro, que insultar a otros diputados, que pelearse entre ellos… la verdad es que hay demasiados ejemplos para el poco tiempo que llevan en lo que ellos llamaban la casta (que yo sí se lo puedo llamar, pero ellos no).

En mi ciudad gobiernan con una de sus marcas; una que recogía el descontento general. En menos de un año, de los once barrios donde ganaron, según las encuestas hoy en día perderían nueve de ellos. Yo me pregunto por qué, si no han hecho nada salvo descuidar la limpieza de toda la ciudad y los parques y retirar 1,8 millones de euros de renta social para comprar bicicletas. Ah, sí, cambiaron el nombre de las calles franquistas, que es algo por lo cual no podíamos dormir. Eso sí, todo el día dan lecciones y blablás.

¿A quién me recuerdan? Hummm, ah, sí, ya sé. Al PP. Al PSOE.

A la casta.

También utilizan el dedo en sus nombramientos, hay dimisiones en bloque, unos dicen una cosa y otros su contraria, otros dicen una cosa y su contraria en la misma frase, ofrecen trabajo a una mujer si es “buena niña” y dimite y la última es la que ha salido en prensa: un asunto que levantaría ampollas en las feministas, pero que ahí se quedará, y es que en Baleares contrataron a una mujer y en la entrevista le preguntaban si tenía pensado quedarse embarazada.

¿Es éste el cambio que querían los indignados? Pues no sé, porque yo estoy indignado pero de verdad, me siento impotente y frustrado y no lo estoy porque me quede bien una etiqueta que no uso. Me gustaría que hicieran movilizaciones de millones de personas para que los Pujoles, peperos, socialistos y sindicalistos traviesos no siguieran en la calle, que propusieran leyes y ellos mismos las cumplieran, que en vez de hablar con un tronco ante una chimenea se preocupasen de que la gente no pasara frío y todas esas cosas que podrían llenar los futuros libros con más épica y menos retórica.

Y tengo el derecho de ponerlos a parir igual que lo tuve cuando puse a parir a los otros cabrones, porque yo no soy de la teoría del “y tú más” que alguien me copió algún día con tanto éxito, pero que ya ha quedado rancia de tanto uso. Éstos han traído otro eslogan, uno nuevo que me copiarían los interesados de la casta si mis palabras llegasen a más personas:

“Y tú igual”.

La crisis no ha terminado por mucho que nos quieran vender.

Y…


Una de las dudas más importantes para la población durante la crisis era a quién votar.





jueves, 19 de enero de 2017

Bueno o malo

Hace unos días, una persona me envió un artículo cuyo titular rezaba:

“Medio Rural prohibirá plantar eucaliptos en zonas de Galicia”.


Me lo enviaba como algo positivo y la verdad es que es bonito que se acuerden de ti y más para intentar alegrarte el día. Yo le respondí que la noticia no era buena, sino mala. También le envié un beso, pero eso no está relacionado con el tema.

Los que lleváis mucho tiempo leyéndome sabéis que soy un cenizo hijo de la gran ceniza. Algunos os preguntaréis: ¿y qué tiene de malo esa noticia? Otros, simplemente pensaréis: “a mí qué coño me importa, pero le voy a comentar”. Lo malo es que he eliminado la opción de los comentarios.  

¡¡¡¡….!!!!

Otros ni me leerán, otros lo harán en diagonal y otros leerán el último párrafo. Y yo sonreiré, aunque ya no me daré cuenta.

Pero a lo que vamos:

¿Por qué Si Bemol considera mala esta noticia?

Básicamente por varias razones, y la primera es que considero malo aquello que es contrario de lo bueno.

La segunda, porque no creo en estos cabrones, son ya muchos años viendo cómo destrozan mi tierra, incluso subvencionando la plantación del eucalipto, jajaja —¿jajaja?—, recuerdo hace años cómo me enteré, que fue por una noticia de este mismo medio que decía que la Xupa de Galicia había decidido paralizar la subvención a la plantación del eucalipto. Si conocieseis mi careto os haría gracia mi expresión. Bah, no, no os voy a engañar. De todas maneras creo que esa prohibición duró lo justo y algo oí o leí de que se prohibía la prohibición o se aplicaba la manga ancha o no sé qué hostias.

La tercera, porque nos tratan como lo que somos: un pueblo ignorante y desunido que sólo piensa en el hoy. El crecimiento de la masa forestal en mi tierra lo encabeza el eucalipto, que está en segundo lugar tras el pino, que también crece, pero en menor medida. Por el camino se han quedado atrás aquellas fragas que constituyeron una realidad de color verde y que se ha convertido en los últimos sesenta años en un tópico. Hablo de Galicia, claro, esa misma tierra donde ahora un bosque de castaños supone una excepción.

La cuarta es porque la noticia, si lees el titular, puede parecer positiva, pero si te chupas el contenido es para cagarse. Lo primero que dicen estos politicastros de pacotilla que nos desgobiernan es que se prohibirá la plantación de eucaliptos en ALGUNAS zonas. Me reiría, pero no me hace gracia. Además, no es nada nuevo, pues en algunas zonas ya está prohibido. También la Xunta ya aprovecha para comunicarnos que NO existen argumentos científicos para prohibir las plantaciones de eucaliptos (disculpa preventiva). Y que hay que gestionar la plantación de manera racional y ordenada (algo que, como ya sabéis, al menos por las entradas sobre mi tierra, es en lo que más destacamos los gallegos).

:-(

:-(

:-(

Además, estos entendidos en no sé qué, se atreven a decir que el eucalipto no es una especie invasora, y que, tras su corta, no rebrota. (Si éstos son expertos, yo soy buena persona). No tienen ni puta idea. ¿Que no rebrota un eucalipto???????????

Por último, nos comunican sin anestesia que no pondrán límites a la superficie ya ocupada ya que es un derecho de los propietarios decidir qué plantan.

Josdepú.

Al final, lo más importante, la conclusión de esto que parecía una buena noticia es: están INSTITUCIONALIZANDO el desastre.

Bien, sé que si esto se la suda a la gran mayoría de mis paisanos (y esto es así), ya no quiero pensar lo que os importa a los que vivís en otros sitios. En cualquier caso, para mí queda lo escrito y pensado tal día como hoy.


Desgraciadamente, los hechos me volverán a dar la razón. Y desgraciadamente, las personas me la negarán. Todo es cuestión de tiempo. 

Porque en algún tiempo la mayoría de Galicia fue así (verde)


Y ahora la mayoría de Galicia es así (gris)



Pero bueno... seguro que el gris soy yo.




viernes, 13 de enero de 2017

Ojito, éstos... votan

Aunque os puedan parecer excepciones los siguientes vídeos que cuelgo, NO LO SON. Simplemente son un reflejo de la sociedad en la que vivimos, ésa en la que lo que importa son las palabras y las etiquetas. Algunos de los de arriba lo saben y por eso les resulta tan fácil utilizar etiquetas. No se circunscribe sólo a este sitio donde vivimos, no os preocupéis (o sí, antes por lo menos teníamos a una Europa preparada o a unos Estados Unidos fuertes que no podían permitirse el lujo de que una “democracia” occidental se hundiera), pero la globalización, entre sus miserias, nos ha hecho a todos un poquito más iguales.

¿Y qué se mastica en el ambiente? Pues una sociedad con más medios que nunca, pero a su vez más enferma que nunca. Una sociedad polarizada, con buenos y con malos. El personaje de cada polo es el que nos venden los medios de comunicación, polarizados a su vez en buenos y malos por decreto (periolistos). De esta manera, Estados Unidos nos vendió a un tipo que iba a salvar al mundo, premio Nobel de la pis (sin haber hecho nada), que incumplió un montón de promesas electorales, pero que bailaba muy bien y que tenía una mujer que era la hostia a la par que un ejemplo de elegancia y de moda y esas cosas que venden. Vamos, que Obama era un bueno. Más bueno si cabe porque su color de piel era más oscuro que la media.

Humo.

Ahora ha llegado un malo al poder. Un malo malísimo. Blanco y rubio, con un trozo de perro en la cabeza. Así me lo venden. Yo no lo sé, como no sabía lo bueno que era el otro (sigo sin saberlo). Me acojona en el tema del medio ambiente con el nuevo presidente yanqui. Pero hay otras cosas que me parecen bien, porque yo también soy malo. Me parece bien, por ejemplo, que les dé trabajo a los suyos antes que a los de fuera. No se le puede llamar racista, aunque lo hagan, porque entre los suyos, incluso entre sus votantes, además de blancos hay negros, hispanos, chinos y judíos. Ésos son los suyos. Supongo que, si necesita mano de obra extranjera, fomentará una política migrante eventual. No lo sé. No sé nada, no sé si traerá la tercera guerra mundial. Lo sabe todo el mundo, como sabe que Obama era un tipo impresionante. Pero yo no lo sé. De todas maneras, ya están puestas las etiquetas incluso antes de que llegue al poder.

Y así funciona esto.

Ya en casa, y yo le llamo casa a mi Galicia, pero desgraciadamente dependemos de Madrid, así que me circunscribo a España, también están los buenos y los malos. Y todos pensamos que sabemos de todo. Por eso, si soy un pijo, voto al PP y si soy un chico rebelde, voto a Podemos. Todos sabemos quiénes son los buenos y los malos. Algunos incluso sabemos que todos tienen su parte buena y su parte mala, aunque no lo decimos en alto. Porque lo que importa es la etiqueta. ¿No os ha sorprendido ver el voto (pensamiento) oculto de los estadounidenses? Todos eran buenos de boca para afuera y por eso ganaría el bueno. ¡Pero ganó el malo! En España, lo mismo.

Porque lo que importa es la etiqueta.

Luego están los maquillajes y calmantes, claro, las noticias que nos templan, esos supositorios —ya que nos los meten por el culo—. Me refiero a esas noticias que nos hablan de que España sube nota en la preparación de sus estudiantes. Oh, qué bien. Cierto es que, si lees algo más que el titular, te explican que si España ha ascendido en ese punto no es por méritos propios, sino porque el resto de países ha descendido (risa corta).

También hablan de que ahora mismo España tiene la generación mejor preparada de todos los tiempos. Y hablan de las fugas de cerebros así, en “grandilocuente”, cuando cuatro estudiantes brillantes se largan por la falta de inversión de este sitio, pero la letra pequeña te dice que la mayoría de ellos tienen un cerebro bastante limitado y se va a trabajar de au pairs, de camareros o en la construcción.

Todo blablablás, siempre igual.

Yo opino que hay algo más importante que la palabra en sí, y es su significado. En el momento en que dicho significado se castra en pro de lo políticamente correcto (o de lo que vende, que suele ser lo mismo), la palabra se convierte en humo.

Pues bien, sigamos tosiendo. O con arcadas, da igual. Yo me pongo colorado, también se me hincha la vena. Otros se ríen, pero la risa está mejor vista que la ceniza. Y yo no me puedo reír con tanto humo, sobre todo cuando el humo es el mayor aviso de que el fuego está cerca.

Reíd pues.

O, como diría un periodista: “reíros”.









viernes, 6 de enero de 2017

Queridos Reyes Magos - II

Querido La Sostenido:

Nunca me has caído bien, pero no te creía tan osado como para pedir el regalo más caro del mercado.


¿Sabes qué te digo?

ANDA Y QUE TE DEN

Baltasar. Te jodes.

Por cierto, menuda mierda de orujo. 




Resultado de imagen de rey BALTASAR

jueves, 5 de enero de 2017

Queridos Reyes Magos - I

Este año me he portado muy bien, y es por ello que me he decidido a escribiros y pediros lo siguiente:


ILUSIÓN

Os dejo ahí las galletitas, el agua para los camellos y una copita de orujo.

Gracias de antemano,

Sibemol

:-)



lunes, 2 de enero de 2017

Historia que no viene a cuento - I (Se iba a llamar romanticismo)

Cuando hablaron en clase de ética sobre el romanticismo, me la debí de saltar. A decir verdad, creo que hasta se la saltó aquella tipa bajita, delgada de pelo corto con rizos y gafas que en aquel entonces era clasificable como comunista por las mayorías, que son las que hoy en día tachan de facha. Hablo de mi profesora de ética y moral, que no sé cómo se llamaba, porque hay profesores a los que les coges cariño y otros con los que sólo riño.

Pero era una tía muy maja, ajena al buen gusto, a la sonrisa y también a la seriedad, pues tenía un rostro sin gesto, como el de un personaje de guiñol. Lo que sí era es (¿era es?) fiel con la claridad. Si te esforzabas, te ponía buena nota. Si no ibas por su clase, te suspendía. Si eras como yo, aprobabas.

Yo no me esforzaba, pero participaba en sus clases, aunque sólo fuera para soltar alguna broma que nadie se esperaba, y en aquella época tenía a mi público en el bolsillo. De esta manera, cuando quería coger el pañuelo, me encontraba con pies y manos y sin querer le metía el dedo en el ojo a alguien. Pero siempre se reían, sobre todo las chicas.

Eso me ilusionaba, porque como era feo, tenía la magia de hacerlas reír. Era una época confusa, porque todo el mundo me dice ahora que no era nada feo. En realidad, tampoco todo el mundo, creo que a lo largo de mi vida habré conocido a un máximo de 1.000 personas y sólo tengo trato con una decena (la mayoría de ellas por trabajo o porque tengo que comprar el pan y otros productos, y no soy mudo, de hecho, tengo voz de pito). Pero yo a mi panadera no le enseño mi álbum de fotos, sólo tenemos confianza para que me regale un palito de pan una vez a la semana. Y de paso, una sonrisa si le hablo con la zeta.

A lo que iba, que a las tres personas a las que les he enseñado mi álbum de fotos, me han dicho que no era nada feo con catorce o quince años. Que me quedaban muy bien las pecas, aunque no tanto el pelo largo y los pantalones de pitillo. De paso, tampoco el pitillo.

Por otra parte, esa verdad universal de que haciendo reír puedes conquistar a las mujeres es falsa, porque cuando yo me quitaba un moco del tamaño de una falange y lo depositaba en el pupitre, algunas se reían, sí, pero otras me dejaban de hablar durante un tiempo indeterminado. Yo pensaba que estas últimas eran estúpidas, pero ni eran últimas ni debían ser estúpidas ya que en la evaluación sacaban unas notas excelentes que, en algún momento, lógicamente, habían sido celentes.

Creo que el estúpido era yo, y lo era doblemente porno (por / no) darme cuenta de mi estulticia. Ese fallo me acompaña hoy en día, pero es más fácil mirar atrás. Así que, dentro de treinta y pico años, cuando pase de los setenta, pensaré que cómo de tanto frotar no conseguí nunca fuego.


Pero miremos atrás, al menos yo. Tengo un culo bonito. Lo sé porque me han intentado cargar las cachas en alguna ocasión. Gente pervertida y viciosa, de ésa que dejaba el número de teléfono en los urinarios públicos. Gente depravada, pajilleros indomables que se escondían tras un arbusto contemplando a las mamás y a los efebos como yo. Pero no me refería a ese atrás, sino a los tiempos pretéritos, cuando las cosas se compraban con pesetas.




Resultado de imagen de interrogante