sábado, 11 de enero de 2020

Piedras


La primera vez que estuve en el Vaticano lo que allí me encontré me impactó. Columnas, estatuas, belleza, armonía.

Conozco a un montón de gente que ha estado allí también. Muchos de ellos, como si fuesen pólvora que acaban de prender, me decían lo mismo:

—Tanta riqueza, tanta religión y tanta gente muriéndose de hambre. ¡Qué vergüenza!

Vergüenza la que quieras, pero habían ido. Algunos habían ido en varias ocasiones. ¿Cuál es la vergüenza entonces?

No soy creyente. Al menos no creo en la religión, en ninguna religión. Por decir esto, en algunas me matarían por infiel. Pero es la verdad. No obstante, respeto absolutamente las creencias no forzadas de los que creen. Llegados a este punto, y perdonadme los creyentes, opino que una persona tan inteligente como el Papa, tampoco es creyente. Y lo digo sin ánimo de ofender, es lo que pienso, y puedo estar equivocado.

No obstante, el Papa es una de las personas más influyentes del mundo. Podría, además de expandir su fe, ayudar.  Por cada desplazamiento de esta persona, hay cientos de millones de euros empleados en su seguridad y organización. Un dinero que no sirve (de manera práctica) para otra cosa que escuchar palabras hermosas de paz y hermanamiento y para universalizar una manera de pensar por encima de otras. ¿Y no podría emplearse ese dinero en hecho concretos más que en palabras? Todos sabemos la respuesta.

Pero ahora miremos hacia el otro lado. Supongamos que en el Vaticano hacen cálculos del coste de un viaje del Papa a Valencia. Entonces el Papa dice: hermanos míos, hijos de Dios, todo el dinero que vayáis a emplear para recibirme, empleadlo en ayudar a los necesitados.

¿Qué harían todos esos creyentes? Y no me refiero a los que acuden a ver a tan alta eminencia con su fe, sus canciones de Iglesia, sus guitarras, sus virgos y sus lágrimas al punto, ellos SÍ creen. Me refiero a los que dicen que creen, a los que te roban desde las instituciones, pero los domingos van a misa a expiar sus pecados, a los que organizan el acto y quieren hacerse un autorretrato (selfie para los que no entiendan el español). Me recuerdan al altercado que tuvo Jesucristo, según los evangelios, en el Templo de Herodes, tirando los puestos de los que mercadeaban en el templo de Dios.

No harían nada. Así de sencillo, perderían un negocio rentable y mascullarían.

Pero volvamos al principio, ¿qué pasa con todas esas riquezas acumuladas en un lugar donde pregonan que se ha de ayudar al necesitado?

Y la pólvora explota siempre en las mismas palabras. Que vendan todo y empleen el dinero en los pobres. Bien, pongamos que lo hicieran, que vendieran sus obras de arte, su oro, sus piedras. ¿A dónde iría el dinero?

A cuatro. Sería algo efímero, duraría diez o veinte años en los cuales habría el mismo número de pobres y de hambrientos. Por otro lado, veríamos a los cabecillas de los que cargan contra el Vaticano más orondos, viviendo en enormes chalets desde donde repartirían sus bondades verbales a todos aquéllos que les rezan y que se cagan en Dios. El negocio, simplemente, cambiaría de manos. Con una salvedad: todos esos monumentos estarían descuidados, pintarrajeados, ocupados con k o vendidos a millonarios a lo largo y ancho del planeta.

No, no me vale el turista que va de turista, con todas las letras al Vaticano y se pone a rajar de ese monumental lugar. Hoy en día lo puede ver en fotos, que no vaya si no le atrae. El Vaticano no es un agresor activo, es un templo. Lo de las agresiones se lo dejamos al más alto escalafón de la cúspide de la Iglesia, y no lo hacen por acción, sino por omisión. Falta coherencia, algo tan importante que nos han robado cada día con más fuerza. Desde un lado y desde otro. Desde aquél que estaba en contra del aborto y llevaba a su hija a abortar a Inglaterra hasta el que luchaba por los pobres haciéndose rico.

TODO es un negocio y así seguirá por siempre, en la mano derecha o en la mano izquierda. ¿Hay alguien que se cree que dejará de haber hambrientos y miseria? Bueno, es posible, hay gente que cree en un Dios que lo permite.

Pero siempre se me ocurren cosas más prácticas que no sirven para nada, porque nadie que en teoría es más importante que yo (aunque no sea más que una persona que evacúa como el resto) me lea.

Que le fabriquen al Papa un anillo de oro cada año. Que lo lleve en un dedo durante todo el año. Que lo subaste públicamente cada año. Que los millonarios creyentes pujen por él. Que el dinero se utilice para los necesitados. ¿Sabéis cuánto dinero genera el simbolismo? Id al Vaticano.




PD- Curiosamente en quien sí creo es en la gente que se deja la vida en las misiones: en las monjas, en los no creyentes, en los que actúan in situ, en los que no se lavan las manos con un donativo que se pierde por el camino. Como para no creer, son de carne y hueso, son coherentes, son verdaderos.

PD2-  Como veis, siempre sonrío, aunque me han salido dos enormes patorras, pero es difícil dibujar con el paint.

7 comentarios:

Carmen Silza dijo...

Opino igual, soy agnóstica y estoy de acuerdo en todo lo que dices.

MaRía [Capri ] dijo...

Buenos días vecino? Digo Pritiuoman!
He estado varias veces, la primera vez , cómo casi todo lo que en mi vida es obligado, lo disfruté, a medias, tal vez porque era demasiado joven y aunque adoro el arte, (es o fue un tiempo mi carrera frustrada) con 16 años , me atraían más otras cosas de Roma, del Vaticano y demás lugares próximos a la ciudad eterna.
Luego volví sola, considero que es la mejor manera de hacer turismo, de conocer el lugar a fondo, de empaparse con sus gentes. En esa buscada soledad me resulta fascinante interactuar con personas que no conozco, y cómo no es también una manera divertida de escuchar lo que otros"turistas" opinan sobre lo que contemplan.
La tercera vez, me tocó ir con gente de mi familia, y te confieso que una de ellas se quedó con la boca abierta cuando entramos en la basílica, bueno se quedó así en cada lugar al que la llevamos, eso sí, en más de una ocasión, le escuché decir.... sí tanta riqueza fuera para la gente necesitada, habría menos hambre en el mundo.
Es un pensamiento que no dudo que a mucho se les pasará x su cabeza.
Cómo el que haya que pagar hasta por ir al "escusado" .
Opinar es fácil, divagar de humanos, y tener la certeza de que tanta riqueza valdría para mitigar miserias casi o sin casi una utopía.
Entrar en temas así es entrar en terrenos, pantanosos, pués hay tantas ideas como personas.
Ya sabes hablar de religión, política, relaciones sexuales, etc son temas para muchos sensibles, temas que (me viene a la memoria las comidas familiares) pueden acabar cómo el rosario de la aurora.
Será por eso, qué sí voy en grupo, huyo a la mínima de la "manada" en busca de rincones, de calles, en definitiva de lugares que no suelen estar en los circuitos clásicos.
Viajo no para plantearme mientras disfruto de preguntas... sí no para contemplar aquello me no sólo me alegra la vista, sí no lo que me hace creer cómo persona.
Ayudar a otros comienza por uno mismo, por aplicarse el cuento, no cuando te sobra, sí no al contrario, cuando das lo que muchas veces necesitas.
No se trata de limpiar con una limosna, tu conciencia, sí no de ponerse en la piel de aquellos que las están pasando putas.
Sólo, o casi, los anónimos, los que no hacen alarde de sus acciones, lo hacen a manos abiertas y con el corazón agradecido
Te escribo desde el TF, así que puede ser que me haya ido del tema, o que dijera unas cuantas incoherencias
O que me haya quedado corta, por suerte tienes en tu tejado el balón de la réplica.
:-P
Ya se sabe la ostentación desde los inicios de la humanidad es un símbolo de poder...sea cual sea el motivo, el fin... hasta en este mundo de blogs... para muchos tener muchos comentarios les hace sentir más poderosos.(por suerte no todos , esos son mis habituales)
Será que soy de aldea y me gusta lo tranquilo y auténtico.
Pd)
La canción no me gustó! Jajaja
Pd2/ Pensé que te gustaría Iván, jajaja... tengo cara de señora que después de haber recorrido unos grandes almacenes, en busca de un regalo casi perfecto, al bicho no. Le gustó!!
Jajaja
Besitos silencios de domingo, aunque no sea en misa de 12
Pd3) algo similar, en el tema de fondo, era lo que deseaba escribir y te dije...no me atrevo
Soy de las que me meto en un jardín y me pierdo
:-)

antonio dijo...

No me interesan en absoluto esos sitios, alguna vez he puesto los pies en templos similares y te puedo asegurar que he salido por patas (literal). Presumir de algo de lo cual se carece es de lo más miserable que uno se puede echar a la cara. Por lo tanto las únicas piedras que me interesan son las que conservan un cierto halo de espiritualidad.

Me gusta la pose tipo Genio de Aladín. En cuanto pueda te mando mi lista de deseos :))

Saludos Campeón!!

RECOMENZAR dijo...

lindo texto
no lo analizo
disfruto lo que escribes
aunque no se quien eres

RECOMENZAR dijo...

mE ENCANTARIA CONOCER iTALIA.nO IMPORTA LA RELIGION PERO SI EL ARTE DE LO QUE VEO
ABRAZOS

Sbm dijo...

Carmen- Está bien no sentirse solo con algunas cosas, hay muchos temas de los que me resulta difícil hablar por no hacer daño.

María- Buenos días, María :-) La verdad es que Roma es impresionante si le quitamos los servicios públicos, vale, lo diré en español, los wc públicos. Conocí ciudades que pensaba que eran insuperables antes de conocer Roma. He viajado muchas veces solo y comprendo lo que dices aunque, como en tantas cosas, las mujeres tenéis, a la hora de conocer gente, más ventajas. Pero es cierto que una vez conocí a un chino y el tipo no me dijo ni palabra, sólo dormía en la cama de al lado y sonreía. Creo sin duda que con una chinita me habría esforzado bastante más ;-) ¿Sabes? Hay mucha gente que habla de que viajando se conocen otros puntos de vista. A mí no me ha pasado eso, he visto los mismos puntos de vista, los mismos juicios y prejuicios en otras culturas, y he visto las mismas ideas, pero expresadas en otros idiomas (vale, utilizando el inglés). Lo que cambia es el idioma o las costumbres, pero la gente buena quiere el bien y la gente mala quiere el mal, por lo demás eso de enriquecerse con otras culturas hoy en día ya no sirve. Te puedes encontrar un McDonalds, un Zara y un lo que sea en medio del poblado de una tribu aborigen. Es curioso como con tanto éxito nos lo siguen vendiendo así. Esta montado de esta manera y la masa se traga lo que le echen. De cualquier manera, cuando viajo, no soy de moverme por museos, sino por calles, eso me gusta y hace de mí un patán.
Lo bueno de los Eskorbuto es que no sabían tocar, pero lo mejor es que lo hacían. Un abrazo fuerte!

Antonio- Pues porque lo has escrito, sino te lo recomendaría encarecidamente, y ya no te digo el Coliseum… Veo que te ha chocado el fondo de la entrada, pero es porque te has quedado en la puerta, tú entra hasta el fondo a ver si te chocas, jajaja. Respecto a la pose, yo sólo tengo dos, la de pie y la de sentado, lo que no soy capaz de poner es esa cara de gilipollas que ponen ahora los chavales cuando se hacen una autofoto, que parecen modelos cutres. Yo no, no, yo, como has visto, con mi sonrisa perenne y casi de oreja a oreja. Vale, es cierto que no tengo orejas, pero no me importa, no uso gafas, je! Un abrazo!

Recomenzar- Hola, Mucha. Este sitio (el blog) tiene una puerta que siempre está abierta para entrar o para salir, cada uno decide lo que hace. Respecto a mi identidad, es algo que no aporta absolutamente nada, simplemente soy una pantalla. Abrazos dulces (que no sé cómo son).

Raquel P.R. dijo...

Pues tiene tela el temita... Opino que hay quien aprecia la belleza de las grandes construcciones en alarde de buen gusto y poder, sin plantearse mucho sobre los sacrificios personales y materiales que todo ello ha arrastrado y los "daños colaterales". Y es que no está reñido poder disfrutar del regalo visual, independientemente de la fe (el que la tenga). También hay quien no lo disfruta o sencillamente les da mal rollo estar en un lugar así por lo que todo ello conlleva. Y todos los puntos de vista me parecen buenos.
Yo estuve en una ocasión y me di la vuelta cuando vi las pedazo colas para entrar. Pensé que no se iba a mover de ahí y tal vez tenga más ocasiones. Sin más.

Sobre la gran empresa que es la iglesia, me voy a limitar a comentar que podría hacer muchísimo por "el hambre en el mundo" tal vez, puestos a analizar, hasta cambiar radicalmente el curso de la historia de muchos pueblos del mundo, pero no les interesa, su actividad laboral está orientada hacia otras actividades que son más lucrativas. Les interesan demasiado las desgracias ajenas.

Respecto a tu sonrisa, debo decir que me ha sorprendido, no imaginaba que lo de oreja a oreja podía ser tan literal. Te queda muy bien, normal que no te la quites.

Te mando un abrazo pero de brazos descruzados, mejor.