martes, 19 de abril de 2022

Una cutre historia de tres canciones

 

Hace unos años se terminó una relación que me dio vida. Me dejaron plantado sin explicaciones porque hay gente que te usa y te tira y esto se va a dar siempre como se ha dado hasta ahora.

Me acuerdo de aquella chica muchas veces porque mientras aquello duró tuve su cien por cien en todos los sentidos. Fijaos si era importante que en los momentos más íntimos dejaba que pusiera la música que le gustaba (una música horrible para mi gusto), hecha para agradar a las modas del momento, no era algo real salido del corazón o de la creatividad, sino un producto demandado, con calzador, al estilo de las series de Netflix.

Volví a tener contacto con la chica, y le dije que había una canción en especial que me recordaba a ella, y que hasta me llegó a gustar porque me traía buenos recuerdos.




Mis problemas de memoria me impidieron recordar el título y el grupo, pues quería enviarle la canción a ver si ella tenía los mismos recuerdos (yo sabía que no). ¿Cómo pretendía acordarme de una canción si nunca me acuerdo de los cumpleaños?

Uno es el que es, criado con rock cutre salido de entrañas, más real de lo que se espera y se demanda, con letras sin currar y títulos que llevan a engaño. Decidí pues mandarle mis sentimientos en forma de canción. Y le envié ésta:





Y es que, por definición, no soy romántico, sólo soy yo, y es difícil ser así. La frase "sé tú" que se emplea tanto en la motivación en los largometrajes y concursos televisivos, conmigo no funciona.

Creo que esta chica se quedó sólo con el título: “tus bragas”, y no escuchó el contenido. Precisamente ese contenido dejaba claro que sin ella me había quedado sin contenido. Y ella desapareció para siempre porque cualquier excusa es buena :-)

Ha pasado ya mucho tiempo, más del que debería haber pasado si lo que en su día fue tuvo la relevancia que parecía indicar. Pero no. Ahora sé que no, que fui una muesca más. Negativa, eso siempre, sin pulir ni lijar.

Y es una pena, porque hoy mismo le podría haber dedicado esta canción:




Es una canción de las que se quieren oír, enfocada a lo ideal, puesto que si no se pudiera vivir no se viviría. Puedo vivir sin ella, igual que Coque Malla, pero queda bonito, y me gusta. Y, en cierto modo, lo importante es que, pudiendo vivir se vive peor. Y eso es lo que le da importancia a ella. La misma que yo no tengo. 


---


Como mi querida Raqueliña me ha corregido y me ha indicado que esta canción iba dirigida a una hija y como mi romanticismo innato lo enfocaba de otra manera, he decidido colgar otra canción más acorde con ese romanticismo tan arraigado en mí como cientos de miles de rodillas que toman contacto con el suelo cuando explicitan un amor salido de las pantallas hollywoodienses.







8 comentarios:

  1. La única canción que conocía es la de Coque Malla, que siempre que la escucho me pone la piel de gallina.
    La chica limpiándose las lágrimas del final del vídeo me representa.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí también me gustaba la canción, vale, y me sigue gustando. De hecho, si en vez de fijarme sólo en las partes que me interesan me hubiese fijado un poquito más en el trasfondo no pensaría en esa chica con esta canción, pero como las canciones españolas me las suelo poner como ambientales sin prestarles demasiada atención, me pasan estas cosas.
      Besos :-)

      Eliminar
  2. Hay personas que consideran a los demás como recursos, como objetos que pueden usar cuando les conviene o les apetece y de los que pueden desprenderse sin problemas cuando dejan de serles útiles o atractivos.

    Lo malo es que mientras dura esa relación, que para uno es real y para el otro sólo una conveniencia temporal, todo parece tan verdadero que después resulta prácticamente imposible asumir el "descarte" y admitir que todo aquello sólo era real para el "descartado", que puede llegar a perder por completo su autoestima. Así de dañina puede ser una relación de ese tipo.

    Esto lo sé por teoría, pero no me cuesta imaginar lo muy desconcertante y difícil de asimilar que puede ser una situación así.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Totalmente de acuerdo contigo. Y esas personas las vemos día a día. Unos días te saludan, otros no, las ves venir cuando quieren algo de ti como vulgares políticos. Hasta ahí, vale. Otra cosa son las personas con las que has compartido cosas que sólo compartirías con gente a la que consideras única, confidencias y demás, y te abres en canal. De ahí a la nada absoluta hay un abismo que no soy capaz de describir.

      Me ha pasado a lo largo de la vida que personas a las que tendré siempre en mi corazón me han dejado de tratar de un día para otro. Como aire. Ya no creo en segundas oportunidades, son de plástico, pero aun así les ofrezco la posibilidad de quedar bien, de maquillar al difunto en el tanatorio. Pues ni con ésas. Vale, algunas sí, por eso me quedo con la parte buena, la vivida, qué coño, que me/nos quiten lo bailao. Y menos mal que llevo ya muchos años en el modo off.

      Un beso :-)

      Eliminar
  3. Los recuerdos y las canciones, las canciones y los recuerdos... viven en nosotros y forman parte de nuestra particular historia.

    Me gusta más la segunda que la primera. Las palabras no tienen que ser extremadamente melodiosas si definen lo que uno siente.
    La tercera se ha convertido casi en un himno. Me gusta y más aún cuando supe que se la dedicaba a su hija, está tan bien hecha que todos la hemos acoplado perfectamente con personas y sentimientos diferentes.

    La nostalgia es buena de vez en cuando, para qué dar vueltas cuando no tiene solución y lo que importas eres tú.

    Gracias por compartir esos pedacitos de tu historia con banda sonora.

    ¡¡Un super abrazo y un beso!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí, y mis recuerdos creo que son todos musicales. Mis recuerdos del País Vasco y de los bajos de Argüelles me llevan al rock. Mi adolescencia en mi ciudad, sin olvidar el rock, me traslada a los grupos británicos de los ochenta. Algún descuido me traslada a los Chichos, Chunguitos, los Calis y demás mierdas, pero intento no volverme a trasladar ahí. Mi padre me traslada a la música clásica y mi madre al pop. Mi sentimiento más profundo se ata a mi sitio, del que pronto escribiré algo triste. En fin, que mi vida tiene una banda sonora variada con alguna mierda de por medio.
      Con lo que me has contado de la hija has cambiado todo el sentido de la entrada y me has hecho modificarla: GRRRRR-acias :-P

      La nostalgia puede ser un hermoso cuchillo, sí, pero cuando deja sangre seca te recuerda tus heridas.

      Un súper-abrazo y un beso enorme, Raqueliña :-)

      Eliminar
    2. Eres un moñas... qué te voy a corregir!? Es un dato que le da más importancia aún a los sentimientos que pueden encajar en una canción que, dicho sea de paso, está bien hecha.
      La nueva también mola, eso de ir al huerto tiene mucho rollo.
      Muaaaaaaa!!!

      Eliminar
    3. jajaja, me lo merezco. Bueno, entendí perfectamente lo que me dijiste y me di cuenta de que ése no era el sentido de la entrada que le quería dar. Me ha gustado la corrección, de nuevo gracias :-)

      Lo malo de ir al huerto es que se te puede meter una ortiga en... la nariz, por ejemplo.

      Un beso!

      Eliminar