jueves, 23 de junio de 2022

La máquina del pensamiento IV

 

—Pasen pues, esta jornada está siendo realmente divertida y eso que Boris no ha traído alcohol. Joder con las putas haches inútiles, ¿verdad, Commons?

—If, if. (El inglés también estaba de capa caída con la llegada del spanglish pues toda la modernidad provenía de un país donde estaba prohibido el sexo anal pero se permitía el uso de armas, ambas cosas en algunos estados).

—Oh my God, ¡estáis muy rosas!

—Ya te dijimos que aprovecharíamos el tiempo, hacía sol.

—Bien, instalad el proyector y la pantalla. A los comunes les iba a decir que se juntaran un poco más, pero es imposible, por lo que veo.

—Comiencen ya y God save the Queen.

—Bien, hablando de la reina y como este metraje está basado en un antiguo reportaje de la Casa Real, lo que en España llaman NODO y aquí no, y para no aburrirles con mis comentarios, hemos puesto un bocadillo encima de las personas que figuran en la grabación para que lean sus pensamientos mientras la secuencia avanza. Como comprobarán, hemos seleccionado el nacimiento de nuestro querido príncipe Carlos. Al principio pensamos en camuflar las palabras que aparecen en los pensamientos pero, por un lado, cualquier metáfora sería casi imposible y por otro le quitaría realismo y a su vez peso a nuestro invento. Comencemos.

“La reina sonríe, se dirige a la cámara:

—Queridos reporteros, ahora ingreso en este hospital para dar a luz a mi vástago, primogénito y delfín.

(Bocadillo) Os podéis ir a la mierda, pesados.

CAMBIO DE SECUENCIA (Doctor)

—La reina ha dado a luz a un hermoso bebé de tres kilos y medio… perdón, cuatro kilos

(Bocadillo) ¡Me había olvidado de las orejas!, el peor parto que he asistido en mi vida, Dios mío, qué sufrimiento, aunque no soy muy monárquico… ¡pobre señora! Doscientos puntos de sutura, he parecido una costurera ¡la hostia!

CAMBIO DE SECUENCIA (La reina presenta a su hijo ante las cámaras, con su gorrito de lana)

—Se llamará ChEARles.

—¿No será Charles?

—¡Ups, perdón por el lapsus!, sí, Charles, Carlos para los amigos.

(Bocadillo) Me tengo que controlar, me tengo que controlar. Otrosí: cómo pesa el condenado por la zona craneal…

CAMBIO DE SECUENCIA (Amistades aristócratas se acercan a ver al niño, el gorrito resbala)

—¡Oh, my RE-GOD!......................... ¡qué preciosidad!

(Bocadillo) Qué orejas, la hostiaputa, ¡qué orejas!”







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